Sunday, January 28, 2007

Minerva Garibay sobre mi papá...

El 26 de enero (viernes), uno de los primeros alumnos del Estudio de Arte Guitarrístico, Mario Beltrán del Río, origanizó un homenaje a mi papá, que murió en junio del año pasado. Fue en el Centro Nacional de las Artes, ubicado en Churubusco. Asistió un nutrido grupo allegado a mi padre, exalumnos, alumnos, estudiantes, viejos amigos, en fin, fue una rica velada en donde se habló del legado de mi papá a la música. Es increíble, en algún momento, pensar lo que ha dejado y que yo no me daba ni idea, pues simplemente yo "trabajaba" de su hijo. Se externaron opiniones del anfitrión, Fernando Díez de Urdanivia, Raúl Zambrano, Minerva Garibay y Primo Vega. Se pasó un vídeo con una semblanza de mi papá y un par de obras tocadas por él que habían sido grabadas en vídeo (1979 y 1984). Finalmente alumnos de él tocaron una obrita en su memoria.

Minerva Garibay, hija del escritor Ricardo Garibay además de guitarrista, exalumna de mi padre, escribió algo que leyó cuando tomó el micrófono en la plática que se realizó en el homenaje en cuestión. Con permiso de ella, transcribo sus palabras:

Manuel López Ramos
Enero 2007

Hablaba sin subir mucho la voz que la tenía de tenor, más aguda que grave. Apenas veía a alguien conocido, aparecía su sonrisa espontánea. Muchas veces decía más con su mirada que con palabras. Una mirada intensa detrás de unos grandes y expresivos ojos oscuros. Cuando hablaba con uno, escuchaba atentamente, enarqueaba las cejas y te veía por encima de sus gruesos lentes. A veces ésa era su respuesta y uno entendía.

Una de sus palabras frecuentes era "Segovia" y cuando la decía, todo él se iluminaba porque le evocaba un ideal a alcanzar. Durante muchos años, Segovia fue el único guitarrista que pudo llevar la guitarra a los más prestigiados escenarios del mundo y la pregunta que a Manuel López Ramos le abrió el camino a la enseñanza fue: ¿cómo hacer música con la guitarra sin ser Segovia? Eso despertó su poder de invención y creó una metodología y una técnica inédita orientada a reproducir una calidad musical hasta entonces lograda únicamente por Segovia.

Segovia fue su referencia fundamental, pero de principio a fin, Manuel López Ramos imprimió a su obra un sello particular, su estilo propio.

Le gustaban los postres, las maneras y las palabras dulces. Con frecuencia suspiraba sin más. Si alguna época lo representara fielmente sería el Romaticisimo. Habitualmente de traje y corbata, su trato era gentil y mientras más humilde era la persona, más gentil era con ella. Con los soberbios o con los que vivían "de" la guitarra más que "para" la guitarra, se mostraba implacable. La guitarra vivía con una mezcla de humildad y callado triunfo, "humildad" por saber que, para hacerse oír, la música exige el sometimiento a una disciplina implacable, "triunfo" porque lo lograba, aunque "callado" porque enseguida volvía a esa humildad hasta el próximo recital.

Como su vocación natural le hacía amar la guitarra por todas sus cualidades, le gustaba pensar los sonidos en las cuerdas. Por eso es que a veces escuchaba algo en algún otro instrumento y lo podía imaginar mejorado musicalmente en la guitarra. Un ejemplo de esto, entre otros, pasó con el Scherzino Mexicano de Manuel M. Ponce, escrito originalmente para piano, que transcribió y grabó dándole a la obra una estatura que Ponce nunca imaginó.

Como maestro, tenía una paciencia infinita y ante los desequilibrios que mostrábamos, se entusiasmaba por tener un motivo para buscar y encontrar recursos en la guitarra, que como instrumento virgen abría sus posibilidades a la investigación. En esto fue audaz y persistente. Le preocupaba una técnica que permitiera la velocidad, la fuerza, la precisión y la calidad del sonido, pero él decía que una vez dominada la técnica, había que ir más allá y lo único importante era ponerla al servicio de la musicalidad.

Antes que a nosotros, ésto se exigía a él mismo, de ahí que recibiera muestras de su docta y fina sensibilidad musical en los recitales que daba, ya sea en los cursos que impartía en su Escuela o en las salas de conciertos o en sus discos. Cuántas veces él descubría música ahí donde nosotros sólo veíamos notas. y nos la iba revelando sin regateos, frase por frase, como quien descifra un texto, porque sabía que la música es un lenguaje que dice (ahí ya donde ya no alcanzan las palabras), del amor, la quietud, la ira, la esperanza, las lágrimas o los suspiros... y así, iba apareciendo la música escondida tras las notas, ante nuestros oídos maravillados.

Treinta y cinco años después de que se fundó el "Estudio de Arte Guitarrístico", sus alumnos (Mario Beltrán, Mari Carmen Cosatero, Jesús Ruíz, Primo Vega, Alfonso Moreno, Rafael Jiménez, Leticia Alba, Víctor Saenger, Enrique Velasco, Juan Reyes, Laura Pavón, Luis Robert, Roberto Limón, Miguel Melgarejo, Oscar Solís, Alfredo Sánchez, Verónica Bulnes, Emilio Salinas, Jorge Madrigal, Miguel Villaseñor, Guillermo Martín del Campo, Alfredo Montané, Juan Gaspar, Federico del Real, Jorge Martínez, Corazón Otero, Guillermo González, Juan Sebastián Miralda, Manuel Rubio, Ma. eugenioa Ortega, Raúl Zambrano, Debora Mariotti, Gerardo Díaz de León, Ernesto Martíner, Víctor Martínez, Domingo Sánchez, Hugo Herrera, Juan Rosas, Vladimir Vectomov, Claire Albert, Steve Gallegos, Robert Bluestone, Verónica Meier, Hugo Vázquez, John Ford y tantos más), reconocemos del Maestro la transmisión de un modelo de vida basado en el amor y la responsabilidad, mismos con los que transmitía la música de la guitarra. De ahí que su legado tenga un altísimo valor real y simbólico, privilegio de hombres como él, apasionados y entregados en cuerpo y alma a lo que eligieron, sabiendo siempre que no eligieron algo fácil. Ojalá que el Maestro sepa que la brecha que él abrió tampoco es fácil que se cierre.

Sabemos de grandes artistas y de grandes maestros. Lo que no es frecuente es encontrar a un gran artista que a la vez sea un gran maestro como él lo fue. Manuel López Ramos sigue y seguirá viviendo por siempre en una memoria multiplicadora por la Escuela que él fundó, en los discos que grabó, en las obras que escribió, en la huella imborrable de su generosidad y su talento.

Minerva Garibay

1 comment:

imanuel said...

Hola me gustaria contactarme con la hija del escritor ricardo garibay , minerva garibay. Me gustaria conseguir programas grabados de su padre. Son un admirador de el . Podria decirme de que manera? Imanuel cansino

Cansinoimanuel@hotmail.com