Friday, April 29, 2011

Un Funes el memorioso de la vida real


Hace apenas un par de días, la página alemana de ajedrez, chessbase, mostró el artículo de un profesor de Ucrania que sostenía tener una memoria fenomenal. Entre sus dichos es que guarda en su memoria unos 22000 libros de texto y que recuerda hasta 30 millones de cifras del número Pi. Además, se decía en dicho artículo que el profesor en cuestión le habría ganado un match (a dos partidas) a Rybka, uno de los programas de ajedrez más fuertes del planeta.



El asunto me recuerda al cuento de Borges, el de Funes el memorioso. De acuerdo a la Wikipedia:

Funes el memorioso es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges. Apareció en Ficciones, una colección de cuentos y relatos publicada en 1944.

Según Borges, se trata de «una larga metáfora del insomnio». El protagonista sufre de hipermnesia un síntoma del síndrome del sabio y, si consideramos el sueño (en su primera fase) como un depurador de recuerdos (sólo quedan en nuestra mente lo importante o lo más impresionante que nos haya sucedido), al no dormir no eliminamos recuerdos, es decir, no tenemos la capacidad de olvidar muchas cosas con las que no podríamos vivir.

Muchos críticos han visto en este relato una referencia a los postulados del filósofo inglés John Locke, y de manera menos directa, a la obra de Friedrich Nietzsche. Para otros, en esta narración hay un «velado reconocimiento y homenaje a su mentor» y amigo, el escritor mexicano Alfonso Reyes Ochoa.1

El cuento narra el encuentro de un estudiante porteño con Ireneo Funes, un joven de Fray Bentos, Uruguay, con rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj.

Luego, postrado como consecuencia de un accidente que tuvo a los 19 años, primero perdió el conocimiento y luego, al recobrarlo, puede recordar toda memoria con preciso detalle, a pesar de su antiguedad. Si antes podía saber la hora sin ver el reloj, ahora Funes había afinado sus asombrosas capacidades: lo recuerda todo, y cada percepción que tiene es, para él, una característica única e inolvidable:
No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico 'perro' abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente).

Funes decía:
Más recuerdos tengo yo que los que habrá tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo.
Mi memoria es como vaciadero de basuras.

Funes había creado un sistema complicadísimo y absurdo de numeración en el que a cada número le atribuía una cosa, pero que luego había rechazado por su característica de ser una labor interminable. El autor sostiene que, a fin de cuentas, Funes carecía de la capacidad del pensamiento:
Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.

Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar.


¿Será cierto que este personaje de Ucrania tiene una memoria casi como la que se describía en el cuento de Borges? Este tipo de situaciones siempre se ponen en duda pero pareciera que algo hay de real en ello, pues un charlatán en este sentido reprobaría la primera prueba que se le pusiese (con cierto grado de dificultad). El profesor ucraniano dice que tiene un método para que cualquiera pueda desarrollar la memoria de esa manera ¿será cierto? 

Según entendí, la gente de Chessbase invitó al académico a un pequeño match contra Rybka, en las oficinas de la empresa alemana, pero parece ser que el nuevo Funes rechazó la invitación. 

No sé si todo esto sea un truco. Lo que sí sé es que da qué pensar.

7 comments:

Sirfraix said...

Obviamente un charlatán más.

Pau said...

Obviamente, opino lo mismo es un charlatan o lo que en mi país llaman un cantamañanas.

Fabián García said...

No hay que ser tan negativos. En un mundo tan grande (y pequeño) como este, todo puede pasar.

Y con tanto tiempo libre (que algunos tenemos y no siempre aprovechamos), desarrollar una habilidad así, seria difícil mas no imposible.

Salu2.

Pau said...

Hace unos años, conoci a através de un amigo, a un chico que estaba trabajando su tesis en matemáticas y era un cuaderno de notas y números todo el día, a cualquier lugar que iba, iba cargado con sus escritos,etc. de repente, le mejoro la vida,le dieron una pensión vitalicia, porque era profesor de instituto y no sabia dar clases y estaba siempre de baja por depresión, desde entonces no lo he vuelto a ver coger un sólo apunte de matematicas y lo bueno, es que aprobo el doctorado en matemáticas con Cum Laude. así que cualquier cosa es posible.

Francisco said...

Chessbase ha publicado una segunda parte sobre el tema del ucraniano memorioso. El GM ucraniano Timoshenko, quien participó en una de las exhibiciones de las habilidades del profesor, dice que está casi seguro, 99.9% dice él, que se trata de un fraude.

Aparte de esto, a mi siempre me ha parecido que aprenderse de memoria miles de dígitos de pi, es un desperdicio de tan notable habilidad tan grande como la habilidad misma. Qué estas personas no encuentran nada mejor que hacer con su extraordinario cerebro que sentarse a aprenderse una sucesión interminable de números?

Morsa said...

Francisco,

sí, acabo de leer el artículo de chessbase. Todo parece ser un fraude monumental... El enlace al artículo (en inglés), de chessbase, está en

http://www.chessbase.com/newsdetail.asp?newsid=7190

Por lo demás, de acuerdo totalmente. Aprenderse N dígitos de Pi me parece una estupidez en términos de desperdiciar esta habilidad en algo que en términos reales no tiene sentido aprenderse.

Armando de la Torre said...

Bueno ,
Independientemente de la dificultad intrínseca de memorizar 30 millones de números de pi, está la cuestión del tiempo. Suponiendo que alguien pueda memorizar 1 numero por segundo y dedica 7 horas diarias a tal tarea. Resulta que le tomaría 3 años llevar a cabo tal tarea. ¿Quien tiene 3 años libres para memorizar digitos de PI? Habiendo tantos temas tan interesantes que explorar.