Wednesday, May 02, 2012

Sobre "La Pildorita" del Instituto de Ingeniería de la UNAM


La Universidad Autónoma de México (UNAM) es sin duda la máxima institución académica del país. Ahi confluyen unos 300,000 estudiantes en busca de un título y de abrirse paso en la vida. Es la UNAM la Universidad más importante de toda Latinoamérica y un orgullo para los mexicanos. Ser de la UNAM, a todo esto, es algo que me hace sentirme muy orgulloso. Soy lo que soy en gran medida gracias a que la UNAM me regaló literalmente la oportunidad de estudiar ahí. Por eso sólo tengo palabras de agradecimiento.

Pues bien, reuslta que Pilar me regaló una serie de tarjetas que se llaman "La Pildorita", que es una mini publicación del Instituo de Ingeniería de la propia UNAM, en donde se analizan muchos detalles importantes de la gramática española. Llama la atención que la publicación venga de un instituto como el de ingeniería, aunque debo reconocer que no por estudiar ciencias podemos despreciar el lenguaje con el que hablamos y pensamos. Así pues, me parece un muy buen ejemplo de divulgación por el buen escribir.

La primera Pildorita salió en junio de 1995 y la última en diciembre de 2000. Se trataba de separadores de libros que contenían explicaciones sobre el uso del lenguaje, elaboradas por Teresa Radilla. Su propósito inicial fue presentar un glosario de términos o palabras de origen extranjero para ayudar a despejar dudas y confusiones sobre ciertos vocablos, pero este propósito fue ampliándose y además de extranjerismos (galicismos y anglicismos), La Pildorita aclaró multitud de palabras que causaban algún desconcierto por su significado o escritura. Igualmente profundizaba en las incertidumbres o vacilaciones del idioma español y recomendaba las formas más apropiadas.

Su tiraje fue de 68 números.

He aquí un ejemplo (número 15):


IMPLEMENTAR


El neologismo Implementar no se considera aún en el vocabulario académico. Su uso en México es cada día más frecuente, sobre todo en lo que podría denominarse jerga administrativa. Parece obvio que se trata de otro anglicismo, pues en inglés, además del sustantivo implement existe el verbo to implement. Vale la pena sin embargo preguntarse si efectivamente el verbo español procede en forma directa del verbo inglés o si más bien fue formado sobre el sustantivo español implemento (a su vez procedente, como quedó anotado del inglés).

El verbo inglés to implement puede traducirse al español como ‘realizar’, ‘llevar a cabo’, ‘efectuar’, ‘ejecutar’, ‘cumplir’. Probablemente en determinados contextos el español implementar tenga ese mismo valor semántico, en casos como "se está implementando el acuerdo" (en el sentido de "se está cumpliendo el acuerdo"). Si es así, podría pensarse que implementar, en su forma y su sentido, procede de to implement.

No obstante hasta donde se puede interpretar, en la mayor parte de los enunciados dicho neologismo parece querer decir algo así como ‘organizar’, ‘preparar’, ‘componer’, ‘juntar las diversas partes de algo’: "estamos implementando el programa", "hay que implementar debidamente el presupuesto", etc.

De implementar procede además el todavía más reciente neologismo implementación que -si no me equivoco- más que a ‘ejecución’, o ‘puesta en marcha’ equivale a ‘preparación’ u organización’.

Sea cual fuere su origen, el neologismo implementar puede fácilmente ser sustituido por implantar o instrumentar.

ONOMATOLOGÍA (II)

Alejandro, gr, vencedor o protector de los hombres

Aída, italiano, la que conduce

Ana, h, gracia de Dios, la benéfica

Arturo, céltico, oso noble

César, l, melenudo, de cabello largo y abundante

Claudia, l, coja

David, h, predilecto, amado de Dios

Diego, l, suplantador

Eduardo, anglosajón, el guardián de la riqueza

Edgar, anglosajón, la lanza

Fortino, l, afortunado, feliz

Guadalupe, ara, río de amor (seudo etimología náhuatl: la que pisoteó la serpiente)

José, h, Dios acrecentará

Leonardo, grecolatino, fuerte y audaz como el león

Máximo, l, el más grande, el más fuerte, el más poderoso

Marco, l, nacido en marzo

Margarita, l, perla

María, gr, estrella de mar

Mario, l, hombre de mar

Marta, h, señora

Miguel, h, ¿quién como Dios?

Neftalí, h, lucha

Rodolfo, g, guerrero famoso

Sara, h, la dominadora

Silvestre, l, que pertenece a la selva

Sofía, gr, sabiduría

Sonia, hipocorístico ruso de Sofía

Susana, h, azucena graciosa

Tamara, h, palmera de dátiles

Teresa, gr, la cosechadora, la segadora

Ulises, gr, el que tiene rencor

Vicente, l, el victorioso, el vencedor

Víctor, l, vencedor

Virgilio, l, nombre de una gens romana

Xóchitl, náhuatl, flor

Yolanda, g, la riqueza del país

Todas las pildoritas se pueden ver en este sitio.

1 comment:

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

Creo que ya se aceptó, pero el verbo "influenciar" era una barrabasada, pues ya existe el español "influir". Y en lugar de "el estudio de las partidas de Capablanca influenció su estilo" bien puede decirse "... inlfuyó su estilo", pero bueno: el idioma cambia. Creo que influenciar es un anglicismo, pero no soy lingüista y puedo estar afirmando una salvajada.

Otro ejemplo de cambio es el adjetivo lívido, que originalmente era amoratado, pero la gente lo suaba por pálido. Hay diccionarios de hace unas cuantas décadas donde definen lívido como amoratado y añaden "barbarismo por pálido". Pues ahora ya está aceptado también como pálido. Por eso, curiosamente, la palabra tiene significados diametralmente opuestos: o intensamente pálido o amoratado. Por más que brinquen las academias, los hablantes de a pie terminamos formando los idiomas y las normas...

Un saludote.