Monday, July 23, 2012

Para recuperar la fe en la humanidad

Ayer veía el coche de mi hermano, un jetta que le costó unos tres años pagarlo, el cual tiene un rayón en el cofre, aparentemente hecho quizás con una llave. Le pregunté que si había visto el rayón y me dijo: "sí, estacioné en la calle el coche y un imbécil sin más, pasó y me lo rayó". No puede ser -pensé. A mí, un par de años atrás, me golpearon el cofre del "bachoco" (el chevy blanco), en el estacionamiento del Centro Comercial Altavista. Yo no estaba cuando pasó eso pero evidentemente el automóvil culpable (probablemente una camioneta), se fue sin importarle el golpe que le propinó a mi auto.

Cuando veo estos eventos mi fe en la humanidad desaparece. Vamos, que se supone que si vivimos en comunidad y tenemos reglas de convivencia, también éstas nos obligan a ciertas actitudes. Pero la naturaleza humana no parece ser así y no por motu propio la gente hará las cosas bien. Si puede huirá de una escena en donde hizo algo mal, o actuará de mala fe si ve que puede pasar como anónimo. En Internet esto es el pan de cada día. Hay muchos internautas que insultan y agravian mientras puedan ser anónimos. Jamás dan la cara. Les falta educación y en el fondo son unos cobardes. Mi punto es que refleja una actitud despreciable de la humanidad, en donde los seres humanos parece somos capaces de la peor de las bajezas si nadie se da cuenta de lo que hicimos.

Y esto viene a cuento porque el sábado pasado fui con Pilar a ver Valiente, la última produción de Disney/Pixar y como siempre, la calidad de las animaciones, una historia simple pero bien llevada, amén de muchos recursos para una producción estupenda, la hacen una candidata a irla a ver. Yo creo que no hay que perdérsela.

Pues bien, estaba a punto de entrar a la sala cuando vi en el piso alfombrado una caja rectangular, negra, del tamaño de un teléfono celular. La levanté y sí, era un iPhone que desde luego, a alguien se le cayó al entrar a la sala. Cuando apreté el botón de encendido hallé que el teléfono tenía una llamada perdida de alguien cuyo nombre era "Julia". Guardé el teléfono y me senté en mi butaca a ver la película. Supuse que en algún momento el dueño o dueña del teléfono llamaría a ver si alguien le contestaba el mismo para regresárselo. Nadie llamó, aunque vibraba de vez en cuando. Después supe que eran notificaciones de Facebook.

Terminó la película y como nadie llamaba, a sugerencia de Pilar, decidí entregarlo a la gerencia del cine. Debe ser fatal perder el celular (con todos los contactos, con acceso a los correos, al Facebook, al Twitter del dueño/a) porque amén de lo que cuesta un iPhone, la información -pienso- vale mucho más que el propio hardware.

Recuerdo aquí la historia de un buen amigo, ajedrecista y lector de mi blog, el "ruso" Markina, que me contó cuando halló un reloj en la calle, y al llegar a casa se lo mostró a su mujer. Según entendí, el reloj parecía haber sido desechado. Su mujer le dijo que tenía que haberlo regresado (¿a quién? eso es otra historia), porque sin importar las circunstancias, no era de él. Lección uno para recuperar la fe en nosotros mismos, me parece.

Así que espero que quien perdió el teléfono finalmente lo recupere. Para mí fue simplemente mi granito de arena, en un intento para recuperar la fe en la humanidad.

7 comments:

The Zeruz said...

Muchos usarían la gastada frase "Hay personas que solo quieren ver arder el mundo" para justificar este tipo de idioteces. Para mi no es más que un reflejo de lo reprimida que suelen ser algunas personas. Supongo que hacer algo por lo que no recibirán ningún tipo de castigo los hace dormir bien por las noches o algo así.

Ese mismo comportamiento lo he podido ver en muy contadas ocasiones con gente que porta armas (policías, guardias, civiles armados que no tienen porque estarlo, etc). En vez que hagan lo necesario para no hacerle saber a la gente a su alrededor que tiene un arma y hacerlos sentir más tranquilos, hacen lo contrario. Advierten a todos que traen un arma y que no deberían molestarlo por que es una "persona muy peligrosa". La clásica muestra de arma a lo judicial, pues.

Pero bueno, regresando a lo sucedido en el cine. Diría que fue muy buen gesto de su parte entregar el iPhone en la gerencia del cine, ya que son equipos muy costosos y suele sufrir uno por hacerse de un equipo así.

A mucha gente, me incluyo, nos falta ser así en todos los aspectos de nuestra vida.

Saludos.

Ernesto said...

Espero que tengas razón Manuel, y que no se lo "clave" alguien del cine.

Saludos

Luis Montiel Arias said...

Y a mi hermana se lo quitaron simplemente cuando fue a recoger a Jr. a la guardería. 3 días antes le robaron su cartera en pleno supermercado.

oso said...

Hola Manuel,
Cuando vivía el Lázaro Cárdena, Much., en el estacionamiento de los condominios había un Jetta sin placas, que tenía muchas semanas sin moverse, todos sabían que era robado, y que un ladrón vivía en los edificios.
Un día hablé a la policía y lo reporté.
A la mañana siguiente el Jetta ya no tenia llantas, y en pocos días y ya no tenía motor y quedaba el puro cascarón.

Me contaron de una muchacha que encontró un perro en la calle, como tenía tatuaje localizó a la dueña, esta le dijo que no podía ir por él, que si se lo llevaba le daría una recompensa.
Su novio le advirtió que no lo llevara, sin embargo ella no hizo caso, y le avisó a la dueña que lo iba a llevar.
Cuando llegó con el perro, la policía ya la estaba esperando, y actualmente ella está en la cárcel.

Por otro lado en Melate los funcionarios hacen fraudes millonarios, y son delitos menores.

Pero puedes recuperar la fe en la humanidad si consideras, que hay gente buena que avisa que un coche ha sido robado, que lleva un perro a su dueño, que entrega un celular a la administración, y que sigue regalando su dinero en Melate para poder vivir de una ilusión.

Para ser justo, debo decir, que a veces nos va bien a los distraídos.
Un día salí de misa en la tarde, y al subir al coche se me cayó mi celular, regresé media hora después, y el cuidador me dijo que alguien lo encontró y se lo entregó a él, así que me lo regresó, eso me dio fe en la gente.
Cuando amas algo, esto regresa a ti.

Saludos
Raúl Ortega

Luis Moreno said...

Hay que ser realistas, los del cine se lo van a clavar, yo en tu caso hubiera esperado una siguiente llamada y de algun modo llegar a dar con la persona dueña del mismo. Tengo un caso similar aqui en mi trabajo y tarde 2 dias en entregar un paquete de documentos oficiales de un basto numero de personas...creo que perder ese tipo de informacion es frustrante, despues del tiempo dí con el dueño tomandome la molestia de explorar los documentos.

Como lo hice?, fue sencillo, organicé los documentos por nombre y tome el que mas número de veces se repitió, posteriormente lo tome ese bloque, busqué algun número telefonico de referencia y fué este un nextel, llamé hice mi debido interrogatorio y buala, esta persona sabia tooodo lo que contenia el sobre y sabia que el contenedor era un sobre, así como el lugar en donde lo dejo olvidado, por tanto deduje que era el dueño de ese paquete, nos quedamos de ver en la Av. Universidad y finalemnte lo entregué.

Tuve un suceso similar en el metro y 2 carteras juntas en el suelo de un bagón. Las tomé, las revise para encontrar referencias y aparentemente lo unico que le faltaba a las carteras era ciertamente los billetes, posiblemente las robaron, las saquearon y las arrojaron, las IFE's que tome me sirvieron de mucho, logre contacto con las dos personas distintas que no tenian relacion una con otra y no es mentira pero la segunda persona hasta me invito a comer por agradecimiento cosa que sin dudar rechace, mi cometido terminó hasta entregar estas carteras.

De cualquier modo creo que hiciste lo correcto Morsa.

Saludos.

Morsa said...

Luis,

me gustaría pensar que los del cine no se lo van a clavar ese iphone. A Pilar una vez -en esos cines- se le olvidó su bolsa. Fuimos corriendo de regreso a las salas y alguien había entregado todo a la gerencia. Pilar demostró que era suyo y listo. se lo devolvieron.

saludos
Manuel

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

En efecto, el reloj que me encontré en la arena a orillas del río estaba más que viejo y lejos de todo camino (fui ahí para aventar piedritas al río con mi hijo de dos años: le encantaba hacerlo). En cuanto le mostré el reloj a mi mujer, me dijo que no era mío y que debí haberlo entregado al departamento de objetos perdidos de la policía. Cuando intenté alegar que mira lo viejo que está, además estaba casi en el agua, yo creo que lo tiraron ahí y que nadie lo perdió y bla bla bla, mi mujer me paró en seco: lo que sea, pero no es tuyo.

Yo me consideraba honrado (una vez correteé a una chava para devolverle los 200 pesos - en 1997 - que tiró de su pantalón al sacar algo), pero luego de ese caso creo que subí unos grados.