Thursday, October 02, 2014

Piratería, modelos de negocios y contenidos digitales


El mundo cambió cuando apareció Internet. De pronto empezamos a tener acceso a información que antes se nos daba a cuentagotas. Hoy en día la explosión de datos, cifras, información digital, es gigantesca y tan grande es que ahora tenemos que ver cómo limitamos nuestras búsquedas para poder trabajar en esta enmarañada red de tanta información.

Pero con este nuevo elemento digital, aparecieron los piratas de los contenidos, en particular de aquellos que tenían que ver con la música, que probablemente fue la primera víctima. Con la aparición del Walkman primero, y más adelante con los iPods y reproductores digitales de audio, se inició un intercambio indiscriminado de música digital, que para colmo, se pudo hacer cada vez más víable cuando salieron los esquemas de compresión de datos como mp3.

Luego llegaron los contenidos en video, que de nuevo fueron el nuevo blanco de los piratas digitales. Aparecieron entonces quienes copiaban DVDs o incluso series completas. Hoy ni siquiera requieren de un medio físico. Hay sitios en la red, “torrents”, que contienen una cantidad innumerable de películas, incluso las de estreno, que se pueden descargar a las computadoras propias y verlas cuando lo queramos y sin pagar un peso por ello.

Desde luego que antes de estos dos tipos de contenidos digitales, ya los piratas copiaban indiscriminadamente software, programas para diferentes plataformas, cuyo costo en general era prohibitivo. Por ejemplo, 3D Studio costaba unos 3 mil dólares, obvio candidato de los piratas.

Pero el último botín de los piratas son los que comparten libros en formatos digitales, PDF o ePub, por ejemplo. Al inicio de este pirateo de libros, los que se dedicaban a estas cuestiones, escaneaban los libros con sus dispositivos caseros y con un programa determinado, pegaban cada foto y armaban un archivo en format PDF, que pónían en sitios web o depósitos de contenidos digitales.

Las respectivas industrias: de música, de programas de computadora, de películas y las editoriales, de pronto están enfrentando a un monstruo de mil cabezas, a una batalla perdida. Por ejemplo, la industria disquera profirió amenazas, castigos severos, etcétera. Con el tiempo se ha demostrado que todas estas acciones han sido inútiles. La piratería de música es incontrolable.

Pero entonces… ¿qué hacer? Quizás la solución esté en cambiar el modelo de negocios. Por ejemplo, Apple, cuando sacó su concepto de iTunes, vendió el primer día (en el 2003), un millón de canciones. No vendía ya discos completos, sino la unidad era la canción. Diez años después, Apple ha vendido unas 25 mil millones de canciones (a dólar). Y fíjense, no parece importarles si la canción es de un famoso tenor o de Gloria Trevi. No hace distinciones en calidad. Simplemente la canción cuesta un dólar… Y venden, y venden mucho.

Y este modelo parece ser mucho más funcional que el que trabajó la industria disquera por muchos años. Por ello, se me ocurre que bien podría extenderse a los libros. Por ejemplo, los programas, las apps para la plataforma móvil de Apple cuestan entre 3 y 10 dólares, siendo el promedio de unos 4 dólares (y sí, hay apps muy costosas, pero estoy hablando de las apps más usadas y las más comunes). Y venden, y las proyecciones de ventas de apps para los siguientes años hablan de que venderán tantas apps como música digital. Así pues, la idea sería vender libros entre 7 y 10 dólares por ejemplo (en versión digital). Hoy en día las diferencias entre la versión de papel no son tan extremas. Por ejemplo, un libro en papel puede costar 30 dólares y su versión electrónica 27 dólares. 3 dólares de diferencia no parece ser una oferta atractiva. Quien quiera su libro en papel, pues que lo compre, pero quien quiera la versión digital, ésta cuesta tan poco que es probable que otros no dudarían en comprarla también.

En pocas palabras, ¿qué es más fácil, vender algo de mil o pesos o mil de a peso? Parece ser mejor idea la segunda, porque si no vendo 1000, a lo mejor vendo 850 y vamos, tampoco estaríamos hablando de un fracaso de ventas, ¿verdad? Este modelo parece ser mucho más efectivo y factible en este mundo inmerso en la compartición de contenidos digitales con pocas o ninguna traba. Podría hacer levantar el negocio de las editoriales, de las películas. ¿O me equivoco?

6 comments:

Fernando Romo said...

La respuesta la tiene Amanda Palmer:

https://www.youtube.com/watch?v=xMj_P_6H69g

Fernando Romo said...

https://www.youtube.com/watch?v=xMj_P_6H69g

Dr. Rafael Fernández said...

Pues nuestros cómics ya están en la plataforma de apple. Esperemos que les vaya muy bien.

Ico said...

Pues Netflix ya esta demostrando que el video bajo demanda puede ser un modelo de negocios muy redituable.

Pero la industria del entretenimiento y las editoriales, son dirigidas por gente muy ambiciosa y/o con ideas obsoletas..

George Berkeley said...

Hablas de piratería. Hace no mucho, digamos un par de meses, me senté un momento a ver la televisión. Estaban entrevistando a un cantante, no recuerdo quién pero sé que era popular. Estaban charlando de la piratería y de las consecuencias negativas que traía a las disqueras y al propio artista. Dijo cosas comunes como las pérdidas económicas y otras más. Pero hubo algo que me pareció inteligente, además de sincero y encomiable. Ok, de acuerdo, todo mundo pierde dinero, pero gracias a la piratería y a discos de 10 pesos el artista está presente en millones de hogares.

Ahora bien, me parece que la respuesta de este artista tiene mucho sentido. Fíjense, si uno quiere comprarse el sistema operativo Windows en el Eje Central, le sale a uno como en 50 pesos si viene en un solo disco. Windows es increíblemente popular. Si Microsoft quisiera que no le robaran y que la gente pagara a fuerza por tener instalado en su ordenador el sistema Windows, seguro que podría inventarse un sistema de seguridad tal que obligara a la gente a comprar su producto. Pero Microsoft no lo hace. Claro, cuando se termina el trial te anda molestando con una leyenda de que puedes ser víctima de software pirata y hostigando tu vida con ventanas para que compres el producto. Pero hasta ahí, Windows sigue funcionando. ¿Por qué? Imagino que porque no quieren perder popularidad (y la popularidad a fin de cuentas se traduce en dinero). Quieren estar presentes ahí en las pc's de todo el mundo, aunque en una buena parte de éstas sea de forma ilegal.

¿No?

Saludos!
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Morsa said...

No existe ningún esquema antipiratería inviolable. Quizás el hecho de vender a precios razonables tenga sentido. Apple decidió vender por unidad de música, por canción pues, y el primer día hizo un millón de dólares. Es decir, la gente sí está de acuerdo con pagar si el precio es correcto.

Windows ha buscado impedir tanta opia pirata. Incluso así es una empresa que hace miles de millones de dólares en utilidad. En ese sentido sus esquemas habrán logrado quizás evitar la piratería en uno o dos por ciento, no creo que más. Pero como dices, tampoco parece ser necesario hacerlo, porque de nuevo, los sistemas son violables y quizás el esfuerzo no lo merezca.

Muchas empresas, por ejemplo, subsidian sus productos, (por ejemplo, las empresas que hacen impresoras o incluso cafeteras), porque el negocio son los consumibles, los cartuchos de tinta, las cápsulas de café, etcétera. Y ese modelo lo usaba ya Kodak. Podían subsidiar cámaras fotográficas porque el negocio era la impresión y revelado. Con las cámaras digitales mandaron a la quiebra a Kodak, a pesar de esas campañas de que una foto no es foto si no está impresa.

Yo creo que en muchos casos, por ejemplo, la industria disquera, que se cansó de ganar lo que quiso, quiere seguir el mismo modelo y éste ya no funciona. Quizás me repita, pero es la verdad. Si no se ponen las pilas y deciden cambiar de modelo de negocios, se los va a llevar la parca.