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Tuesday, November 28, 2017

¿Quieres publicar tu libro?



Ya mis cuatro lectores sabrán que he escrito algunos libros, todos de ajedrez, aunque he escrito también de otros temas. El asunto es que cuando uno escribe y quiere que alguna editorial le publique su libro, encuentra dificultades de todo tipo. He aquí mi guía informal sobre este asunto:

Lo primero es ubicar una editorial ad hoc para la publicación de la obra. Para ello hay que considerar que las editoriales tienen nichos de mercado específicos y la mayoría los aclara. Por ejemplo, el Fondo de Cultura Económica no publica libros de autoayuda, o de astrología, por mencionar dos tópicos populares de algunas editoriales.

Una vez que se tienen las potenciales editoriales, el siguiente paso es contactar a los editores para mandar la obra a revisión por parte de ellos. Ha muchas editoriales que hacen este paso sencillo: lleva uno el manuscrito y se los deja para su evaluación. Cabe decir que hay que ser pacientes porque no necesariamente la editorial dará una respuesta al autor enseguida. Pueden incluso pasar un par de meses. Si en unos dos meses no se tienen noticias de la editorial sobre el asunto, entonces vale la pena hablarles para saber qué pasó.

Hay que decir que muchas editoriales quieren revisar obras completas, terminadas. No quieren avances porque se tienen muy malas experiencias al respecto, por ejemplo, que se le dice al autor que su libro va por buen camino y entonces éste pide anticipos para terminar la obra y después o no la termina o simplemente desaparece o peor aún, el resultado final deja de ser atractivo para la editorial que piensa que la obra ya terminada no es publicable. Por ello, si quiere publicar, tenga la obra terminada y lista para ser evaluada por las editoriales.

Si la respuesta es afirmativa, entonces ya hablará de los términos del contrato. En el modelo de negocios de la editorial más tradicional, ésta ofrece entre 5% y 10% al autor sobre libro vendido. Cabe señalar que el precio de venta no siempre es el mismo por lo que si al autor le dan el 10% y vendió 100 libros, cuyo precio oficial de venta es de 300 pesos, debería recibir  3000 pesos de regalías, y eso a veces no ocurre porque la editorial muchas veces vende más barato para precisamente, colocar los libros.

Hay otros modelos de negocios en las editoriales, el cual está ya de moda en nuestro país. Se trata del "Vanity Printing", el cual es un sistema en donde el autor paga el libro (papel y tinta), por 1000 a 2000 ejemplares. Las editoriales en este modelo de negocios hacen la evaluación de lo que tiene que pagar el autor y esto puede ser de alrededor de 100 mil a 200 mil pesos. El trato es entonces, por ejemplo, con la editorial Rodrigo Porrúa (que no tiene nada que ver con la Editorial Porrúa), es que toda la ganancia va al autor hasta que recupera su inversión. Una vez logrado esto, entonces la editorial y el autor van a 50% en las ganancias. El truco aquí es que la editorial imprime en sus talleres los libros y cobra por ese trabajo, aunque se compromete a distribuir el libro del autor. Rodrigo Porrúa tiene incluso un espacio en la televisión de paga los sábados en la mañana, en donde entrevista a los autores que entran en este mecanismo.

Otra editorial, Endira, hace las cosas diferentes aunque el modelo de negocios se parece. La idea aquí es que el autor tiene que comprarle a la editorial, a precio al público, 200 o 250 libros y entonces, el autor tiene que ver cómo los coloca. Mientras tanto, la editorial se encarga de la distribución y de la promoción. Aquí, hasta donde he visto, no se habla de regalías pero, si después de que el autor colocó sus volúmenes y quiere más, puede comprarlos con 40% de descuento. Esto equivale entonces  a desembolsar (para el autor), entre 60 mil y 75 mil pesos, considerando un precio por libro de 250 a 300 pesos.

El "vanity printing" es un modelo que permite a muchos autores publicar sus obras, aunque tienen que patrocinar de alguna manera la edición, pero el modelo se basa en que para todo autor, su obra es magnífica y merece ser publicada. El problema es que los sellos editoriales que funcionan bajo este esquema no tienen muchas veces una gran distribución o pueden garantizar (aunque digan lo contrario), la promoción de la obra del autor. Y el autor difícilmente puede reclamar nada porque no es un auditor que está persiguiendo cada evento o situación donde la editorial debería hacer promoción.

En mi opinión, los autores la tienen difícil, porque claramente las editoriales buscan irse con autores consagrados y esto simplemente los hace un lado. Sin embargo, hay una opción que quizás suene razonablemente interesante. Se trata de lidiar con una imprenta que pueda trabajar a bajos volúmenes. Pedirle a un autor que patrocine 1000 o 2000 ejemplares a veces sale de los presupuestos de los escritores, por lo que editoriales como Groppe Imprenta, por ejemplo, pueden ser una opción interesante. Ellos (debe haber otras imprentas que trabajan de forma parecida, cuestión de investigar) permiten que cualquiera imprima mínimo 20 ejemplares de su obra. Uno manda el manuscrito, el formato que quiere, el tipo de portada, y la imprenta manda un presupuesto. Aunque no tengo los datos a la mano, más o menos cada libro (dependiendo de la cantidad de hojas, portada, etcétera), puede salir entre 200 y 300 pesos, aproximadamente. Entonces el autor puede gastar unos 6000 pesos para recibir sus primeros 20 ejemplares y ver si los coloca. Si tiene éxito, puede pedir otros 20 y así puede quizás incluso autofinanciarse. Y sí, no tendrá jamás la distribución de su obra en las grandes librerías en todo el país, pero poco a poco puede uno irse colocando. Digamos que es un primer paso.

Por cierto, hay una alternativa más, y es la publicación de los libros electrónicos. Amazon es una estupenda plataforma y tiene mucha información de cómo hacer libros para el sistema Kindle. Si le cuesta trabajo entender algunos detalles, hay muchos libros en Kindle (que cuestan uno o dos dólares), que lo llevan de la mano en el desarrollo de la formación de un libro para Amazon.

El problema es que tampoco parece ser una opción en donde se puedan vender muchos libros, aunque es claro que dependerá de muchos aspectos: el tema a tratar en el libro, el costo que el autor quiera ponerle, etcétera. Yo hice la prueba y vendí unos 25 ejemplares nada más. Pero no llegué siquiera a la cantidad mínima para que Amazon me extendiera el cheque con las regalías correspondientes. Así que es un camino complicado el querer vivir de escribir y además, de hacerlo en las plataformas de los "e-books".

Hay que aclarar que todo lo expuesto aquí es mi experiencia y opinión personal. Quizás a alguien le haya resultado el usar una editorial con un modelo de negocios específico. Me gustaría saber lo que piensan los lectores. Gracias.

Thursday, September 10, 2015

Los problemas de hacer libros en el formato Kindle



La plataforma Kindle me parece una de las mejores para poder publicar contenidos (libros en particular, desde luego), que se tenga actualmente. Por una parte es popular y por otra, a los autores les dan una buena cantidad de alternativas para promover sus trabajos, incluso poniéndoles el precio de venta de cada uno de ellos. Por una parte, el formato de publicación es algo muy parecido a HTML y por ello los libros Kindle pueden leerse de igual manera en diversas plataformas, tanto de escritorio como móviles. De hecho, generar un libro en este formato se puede hacer desde Microsoft Word (e incluso OpenOffice o LibreOffice) y el propio Amazon tiene una guía gratuita indicando paso a paso cómo debe hacerse llamada “Building Yur Book for Kindle”.

Para tener éxito y que la publicación quede bien, tal vez lo más importante es utilizar los “estilos” de Word, los cuales algunos ya vienen en la barra de elementos que pone Word en la pantalla (en su parte superior). Esto es importante porque algunos estilos se usan para poder generar la tabla de contenidos, entre otras cosas. No obstante, si se nos ocurre usar la tecla tab (tabulador), para mover texto, hallaremos que a Kindle esto no le gusta y el formato se puede echar a perder o no verse adecuadamente en todos los dispositivos.

Kindle tiene un programa además, que permite observar cómo se verá el libro recién formado (antes de subirlo a Amazon). Es algo así como un emulador. No obstante esto, hay que reconocer que este sistema es engañoso, porque por ejemplo, si usamos un tipo de letra (una fuente), que Kindle no maneja, entonces ya en el libro final, si esta fuente no existe en la máquina o dispositivo del usuario, Kindle la cambiará por otra. Esto puede ser un grave problema de repente el cual no podremos notarlo aparentemente porque al ver nuestra obra en el formato electrónico, con los tipos de letra que tenemos instalado, no observaremos ningún problema.

De hecho, enfrenté este problema porque llevo ya una buena cantidad de tiempo escribiendo un libro sobre Aron Nimzowitsch, el cual pensé, debería ponerlo en Kindle y ver qué tanta aceptación tiene. Los que no sepan de libros de ajedrez imaginarán al menos que hay toda una notación en el juego, para describir las jugadas que se hacen. En los libros antiguos (antes de los años setenta del siglo pasado), se usaba la notación descriptiva. Por ejemplo, la Ruy López, variante del cambio, podría escribirse así 1. P4R, P4R 2. C3AR, C3AD 3. A5C P3TD 4. AxC PDxA. Hoy en día se usa la notación algebraica y esta misma apertura se pondría así: 1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Axc6 dxc6. Sin embargo, en los libros modernos, tal vez por la influencia de la publicación yugoeslava, el “Informador Ajedrecístico”, que empezó a salir cada 6 meses con las mejores partidas del semestre anterior (y que ahora sale cuatro veces por año), las piezas, que en general son R(ey), D(ama), A(lfil), C(aballo) y T(orre), y se utiliza la inicial de cada una (a excepción del P(eón), que se omite y así, cuando no aparece, hablamos que es una jugada de peón), pero que en el Informador aparece una figurita (ver imagen más abajo), que muestra la pieza. De esta manera, la apertura Ruy López, con la variante del cambio de la que hablamos, podría ponerse así (arriba pueden verse las figuritas que representan cada pieza, Rey, Dama, Alfil, Caballo y Torre.

Todos los libros modernos ponen las jugadas como en el ejemplo anterior, usando el tipo “figurine” de ajedrez, es decir, el tipo de letra corrrespondiente a las piezas de ajedrez (hay varios estilos de este tipo de figuritas de ajedrez disponibles en el formato TrueType). Sin embargo, la plataforma Kindle no acepta cualquier tipo de letra sino que se adhiere a unos pocos (me parece que son máximo 8). Así, un libro de ajedrez escrito para usarse en formato electrónico Kindle, no puede crearse con figurines porque no es un tipo de letra que use comúnmente esta plataforma.

Lo mismo pasa con los diagramas de ajedrez, los cuales representan muchas veces posiciones claves de las partidas que aparecen en los libros. Un diagrama de este tipo puede verse así:



Hay tipos de letra (truetype), que permiten hacer diagramas. Hay letras que representan cada pieza en casilla blanca o casilla negra y se pueden formar diagramas completos. De nuevo, esto es un problema para Kindle, porque este sistema no acepta tipos de letra tan específicos. La plataforma está diseñada para libros con los tipos de letra más comunes y aunque parece que hay herramientas para poder poner tipos de letra embebidos, no parece garantizar que los libros Kindle se vean bien en cualquier dispositivo. En resumen, y esto parece que puede aplicarse a libros que contengan tipos de letra específicos, diferentes a los que Kindle maneja por omisión: no se verán bien en ningún dispositivo que tenga el programa de lectura de Kindle o bien, en cualquier dispositivo móvil incluyendo el propio Kindle Reader y podríamos no notarlo si dichos tipos de letra los tenemos instalado en nuestra máquina.

¿Qué hacer? En particular para los libros de ajedrez la solución es utilizar diagramas que sean imágenes (aunque el resultado final sea de muchos más megabytes pues los diagramas serán imágenes JPG), y en la anotación de las partidas no usar los figurines, sino las letras que representan a cada pieza. Pienso que este problema puede darse en otro tipo de libros e imagino que poco a poco, con el avance de la tecnología, estos problemas se resolverán. Mientras tanto, hay que tomar en cuenta estos detalles que la guía Kindle no indica. De hecho, todo esto lo hallé en un libro que me costó 73 centavos de dólar (From Word to Kindle), de Aaron Shepard. Una guía de hecho mucho más amable que la que presenta Amazon y que menciona los potenciales problemas que pueden surgir cuando uno decide formar un libro para la plataforma Kindle.

Si usted está pensando en publicar un libro para Amazon Kindle, busque algunas de las guías más usadas para formar los libros para esta plataforma. Se puede, evidentemente, hacer con las indicaciones del libro gratuito que se puede descargar de Amazon, pero francamente, hay más de un autor que explica de mejor manera lo que la empresa virtual de libros debería explicar.

Saturday, August 22, 2015

Cómo publicar un libro en Amazon


Amazon ha organizado un concurso para escritores. Las reglas están aquí. Hay interesantes premios y es al final de cuentas una buena oportunidad para publicar el libro que de otra manera, parece una tarea prácticamente imposible.

Una de las limitaciones más evidentes en este esquema son las líneas editoriales. Por ejemplo, el Fondo de Cultura Económica no acepta manuscritos que tengan que ver con ciertos temas, por ejemplo, auto-superación. En cambio otras editoriales lo que buscan es hacer de la impresión y venta de libros un asunto comercialmente víable. Hay editoriales que buscan temas coyunturales (el sexenio de las casas escandalosas, o las mujeres del candidato X, etcétera). En este caso lo que buscan es vender mucho y rápido con el tema de moda. Cuando éste pasa, los restos de las ediciones bien pueden tirarse porque nadie las va a leer. Pero incluso yendo a editoriales que promueven los temas que los escritores que se acercan a ellas tengan, muchas veces no cumplen con lo que buscan los editores y son rechazados. Así, en este panorama muchos libros se guardan por años en cajones y finalmente son desechados por una multitud de razones.

Por suerte tenemos Internet y una opción es crear una página web y ahí publicar nuestras ideas. Para un blog suena sensato pero para escribir un libro, el blog tal vez no es la mejor idea. Hay sin embargo otras posibilidades: Lulu.com es un sitio donde uno puede subir su libro, asignarle el precio que uno quiera y venderlo en esa plataforma. Hay paquetes para todos los gustos, necesidades y bolsillos. Incluso se pueden crear libros electrónicos de forma gratuita. Un servicio de Lulu.com es que se pueden pedir obras impresas y ellos se encargan de imprimir y enviar (con los costos que esto tenga), a quienes les interese un volumen en papel real.

Otra opción es Amazon. Tienen un programa para la publicación de libros electrónicos para su plataforma Kindle. En particular me interesó la idea y decidí probar suerte, además porque iniciaron un concurso para escritores en español. Como tenía un libro que había escrito hacía unos seis meses (y que me llevó escribirlo una cantidad similar de tiempo), vi qué tenía que hacer para ponerlo a la venta en la tienda virtual de Amazon. Cabe decir que el manuscrito original está en MsWord y de hecho Amazon proveé una serie de documentos (también en formato electrónico, que pueden leerse con su aplicación Kindle en la PC o cualquier dispositivo imaginable), en donde indica paso a paso qué hacer para crear la versión electrónica de un libro. El documento que leí se adhiere al formato que maneja MsWord y nos guía sobre cómo hacer el índice del libro, la tabla de contenidos, cómo se manejan los pies de página, las referencias, etcétera. Si se hace con atención y se siguen todas las indicaciones, el “formatear” un libro para la tienda Kindle de Amazon es algo que no tiene mayor ciencia, pero eso sí, hay que ser cuidadosos.

Luego viene la parte de la portada, la cual pide Kindle, sea una imagen de al menos 1000 pixeles en la parte más larga de la hoja. 1000 x 1600 pixeles parece ser una opción razonable, conservando la razón 1:1.6. La misma guía indica que la portada es una parte importante porque finalmente esto es lo que atrae muchas veces al lector a hojear siquiera el libro. Kindle sugiere conseguir a un diseñador profesional que se encargue de la portada aunque también da una herramienta para que si uno quiere como autor, haga su propia portada. La gente de Amazon no recomienda a nadie en particular, pero evidentemente hay muchos diseñadores gráficos que por un precio razonable podrían hacerle esa tarea. En mi caso le pedí a mi hermana, que es diseñadora gráfica que me hiciese la portada de mi libro.

Finalmente hay que guardar el libro en un formato HTML el cual Kindle quién sabe cómo lo maneja exactamente, pero cuando uno sube el libro a los servidores de Kindle, si todo está bien puesto, se tendrá un libro electrónico completo. El autor le pone precio a su obra y el porcentaje a ganar es del 35%, lo cual es muy superior a lo que dan las editoriales normalmente. Claro, aquí no hay que imprimir nada, no se gasta tinta, ni papel. Todo es en formato electrónico.

Pasando unas horas, después de haber llenado los cuestionarios de Kindle, el libro estará ya a la disposición de quienes quieran comprarlo (Amazon le mandará un correo cuando esto ocurra, que en general es después de algunas horas). Si usted tiene un libro que nadie le ha publicado por las razones que sean, ésta parece ser una buena plataforma porque finalmente Amazon es el líder del mercado.

Hoy reviso los libros que están en el concurso y aparezco en el lugar 26 en ventas. ¡Escalando posiciones! Realmente no lo esperaba.

Wednesday, August 12, 2015

Mi libro en formato electrónico: Jugando a ser Dios



Hoy finalmente apareció mi libro Jugando a ser Dios, experimentos en vida artificial. Está en formato electrónico Kindle y cuesta 5 dólares. Es mi primera incursión en este tipo de formatos y cabe decir que generar un libro electrónico para el formato de Amazon no resulta trivial. Vamos, no es difícil per0o hay que sentarse y leer las guías que Amazon proveé para que el libro se lleve a buen término. De hecho, los libros electrónicos son archivos HTML de alguna manera y la virtud es que el sistema Kindle permite cambiar tipos de letra, poner notas en los textos, subrayar frases, enfatizar, etcétera.


La portada del libro la hizo mi hermana Marga, que es diseñadora gráfica. Hay muchas referencias y pienso que es un trabajo hecho con mucho cuidado, que de hecho, me llevó al menos 6 meses de investigación. Vamos a ver qué aceptación tiene. Alea jacta est! (la suerte está echada).

Saturday, September 29, 2012

La otra cara de la piratería


Ya he hablado acerca de la piratería. Es claro que a los creadores de contenidos esto es un problema real el cual, en mi opinión, no tiene solución a corto plazo. Se han inventado toda clase de macanismos para evitar que terceros pirateen contenidos con la subsecuente mengua de ingresos por parte de los que originalmente los crearon. Sin embargo, la realidad es que cada vez hay más contenidos en la red, que quienes los descargan no pagan derechos de autor.

Por ello, en principio, se han intentado estas iniciativas como SOPA, PIPA y ACTA, entre otras. El problema de todas estas ideas es que buscan controlar no solamente el asunto del pirateo de los contenidos, sino que buscan controlar directamente a todos los usuarios de la red. Convertirse finalmente en un "gran hermano", que todo lo ve, que todo lo escucha, que todo lo revisa, al mejor estilo orwelliano.

De los esquemas más interesantes para evitar la copia ilegal está el modelo de negocios que implantó el iPad/iPhone, en donde el poseedor de un teléfono o dispositivo de esa marca, entra a la tienda virtual y descarga el programa que le interesa, pagándolo con su tarjeta de crédito. El programa se descarga al teléfono o tablet de inmediato. Se usa y listo. No hay manera, al menos de forma simple, de que el usuario decida copiar ese programa a otro dispositivo, pues no hay comandos ni forma sencilla de realizar esto, si es que se puede. ¿Qué pasa si el teléfono/tablet pierde toda la información que el usuario ha comprado y descargado de la tienda en línea? No hay problema: puede redescargarlo sin costo. El sistema de alguna manera reconoce que ese dispositivo ya pagó por esas apps y se las deja descargar de nuevo sin costo alguno.

Amazon, con su Kindle, ha intentado esto, pero quiero creer que la cuestión parece más difícil de controlar. Una cosa es una app diseñada para el dispositivo móvil y otra un libro, el cual más de uno querría leer. Entonces surge la pregunta: ¿si compré el libro para mi dispositivo, por qué no puedo leerlo en mi computadora o en todo caso, si se me antoja, imprimirlo en mi casa? Finalmente no es como el software que se licencia en muchos casos. En lo que se refiere a libros, estamos hablando que cuando compro un libro físicamente ya es mío. Lo puedo subrayar, prestar, leer a otros en voz alta, etcétera. ¿Por qué un libro electrónico, porque está en ese formato, no puede ser susceptible de ser usado como un libro tradicional?

Pero más allá de esta cuestión, ahora quien escribe esto enfrenta la piratería. Un libro mío de ajedrez, de Editorial Selector, ha sido escaneado y puesto públicamente en algunos blogs que tratan sobre el juego ciencia, en donde en muchos casos los artículos son simples enlaces a depósitos de archivos públicos (mediafire, depositfile, entre muchos otros). Cualquiera puede descargar mi libro sin que tenga que pagar por él. Los dueños de los blogs indican -quizás como medida precautoria y curándose en salud- que es responsabilidad de quien descarga los contenidos. De hecho incluso indican que si al que descarga un libro en pdf le gusta, pues que le compre.

Yo -confieso- muchas veces he descargado libros en pdf y no he pagado por ello. En ocasiones ha sido mera curiosidad para poder ver qué temas contiene el libro. En otros casos, porque "me duele el codo" pagar por el mismo. Si el libro me convence, muchas veces lo he comprado. En otros casos quizás siga en mi computadora, durmiendo el sueño de los justos.

Por esto último, no he reclamado al sitio web donde vi mi libro muy bien escaneado. Además, conozco las consecuencias de querer detener que se distribuya en estos sitios de forma gratuita. Sé que pedir (o exigir) que el libro se quite de esos sitios implica que aparecerá en otros tantos blogs. El asunto es incontrolable y no tiene una solución satisfactoria.

Sin embargo, el ver mi libro escaneado y puesto a disposición pública me hizo sentir curiosidad: ¿cuánta gente lo habrá descargado ya? Al momento de escribir esto hay un total de 1150 descargas. Esto significa que más de 1000 ajedrecistas se interesaron por el libro que -tal vez- no pueden adquirirlo en donde viven, o bien, simplemente no quieren comprarlo. En este sentido, podría verse como una especie de promoción desinteresada de mi obra. Finalmente uno escribe un libro porque tiene algo que decir, que no se ha dicho o bien, que enriquece lo que ya se ha dicho sobre un tema.

Y esto es precisamente la otra cara de la piratería. Gracias a quienes escanean y ponen públicamente información de otros, se pueden promover estos autores, además de que en muchos casos, habrá quien pueda sacar provecho de los contenidos, sin tener que estar limitado por las cuestiones comerciales. No todo es terrible en la piratería.

Wednesday, May 23, 2012

El acceso a la información hoy


Para nadie es un secreto que desde hace muchos años juego y estudio al ajedrez. Es como una segunda carrera a la cual le invertido probablemente más años que a la física y/o la computación. La realidad es que el juego ciencia tiende a convertirse en obsesivo para aquellos que lo practican oficialmente, es decir, van a torneos y siguen las competencias internacionales vía Internet, además de jugar, desde luego, a través de algún portal específico para los amantes del juego ciencia.

Libros de ajedrez, discos compactos con monografías de apertura, ejercicios de táctica, videos con las explicaciones de connotados maestros sobre las partidas más fantásticas de todos los tiempos, son ya parte de las biblioteca (y discoteca) de todo aficionado al ajedrez. La información se multiplica y no es casualidad que los ajedrecistas de hoy día juegan mucho mejor que los de hace 50 años. Hay muchas más posibilidades, más recursos, más información. Y si a esto añadimos las bases de partidas, que ya cuentan con unos 5 millones de las mismas, registrando todo el ajedrez en el mundo, además de los motores de ajedrez (los "engines"), que juegan mejor que el 99.99% de los seres humanos en el planeta, pues tenemos un panorama nunca antes conocido. Por ello, ver a grandes maestros de 12, 13 o 14 años parece que ya no asombra a nadie. Muchos jugadores jóvenes, que están llegando al pináculo del ajedrez mundial seguramente se formaron con toda esta información que antes, simplemente, no era accesible. Baste un dato: el Excampeón del Mundo, Anatoly Karpov, me dijo en la entrevista que tuve la suerte de hacerle, que cuando jugó contra Korchnoi en Baguio, Filipinas, por el Campeonato Mundial, el equipo de karpov llevó unos 400 kilos en libros. Hoy todos esos libros cabrían, por ejemplo, en un Kindle.

Más de uno podrá decirme que sí, efectivamente hay mucha más información para el ajedrecista, y que además, se genera día a día más y más, pero que el problema es acceder a toda esta cantidad de información. Los libros de ajedrez se multiplican y es probable que haya más libros sobre el juego ciencia que sobre cualquier otro juego de mesa. No sé cuántos libros saldrán por año que versen sobre algún tema de ajedrez en el mundo por año, pero es evidente que son muchos, demasiados para que se puedan tener todos.

Pero el costo parece ya no ser un problema. Mi percepción es que gracias a la red Internet el acceso a toda esta información ya no es problema. Ahora tenemos algunos factores que han cambiado las cosas. Por ejemplo, hay más acceso a la llamada banda ancha (al rato será fibra óptica, que promete aún más velocidad), con lo cual, se pueden descargar libros completos en poco tiempo (un par de minutos). Por otra parte, hay escáner para "fotocopiar" en formato electrónico -página a página- cualquier título de ajedrez. Hay además programas que permiten tomar todas estas imágenes digitalizadas y armarlas en forma de libro en formato PDF. Así, de pronto, más de un aficionado al ajedrez, con cierto tiempo libre, puede escanear su libro favorito y después subirlo a algún depósito de archivos como MediaFire o DepositFiles, en donde cualquier puede descargarlos sin ningún costo.

Hoy en día los libros están empezando a correr con la suerte de la música en mp3. Ahora libros en formato DjVu y PDF son fácilmente accesibles y sin costo, aunque es claro que todo esto tiene las mismas connotaciones de ilegalidad que cuando se discutía (y se sigue discutiendo, lo sé), el problema de la piratería en la música. Sin embargo, debo decir que a pesar de los sitios que amables aficionados han puesto a disposición del ajedrez y de la información sobre el tema, a mí muchas veces me gusta tener el libro en papel. Eso de leer en la pantalla en muchas ocasiones no me parece cómodo, amén de que tengo que confiar la información a un dispositivo móvil electrónico, que si nos falla en el momento crítico, nos deja sin los libros digitalizados. A un libro en papel le puede caer agua, ensuciarse, doblársele las páginas y aún así, poder ser leído. Por ello, si de verdad me interesa un libro pues lo compro.

Quizás la ventaja está en que muchos libros de ajedrez ahora puedo descargarlos a ver si me late tenerlos o no. Es como una extensión de lo que hace por ejemplo Amazon, que permite "hojear" los libros que vende, aunque en algunas páginas (índice, un par de capítulos iniciales y ya). Aquí podemos "hojear" todo el libro. Obviamente muchas veces también es importante la calidad del escaneo del libro. En ocasiones ésta es muy deficiente y la verdad es que en ese caso, prefiero el libro en papel.

Ahora bien, hay quienes por simple amor al arte ponen en formato PDF, escaneados, libros que incluso ya no se consiguen en ninguna parte (por ejemplo el de Botvinnik, Computers, Chess and long range planning, que en pasta dura cuesta unos 72 dólares en Amazon (yo lo compré en Hastings, Inglaterra, por unos 3 libras, en pasta dura, aunque algo maltratado). Para esos casos es mejor eso a no poder hacerse de la información.


Pero aún así, habría que poner en tela de juicio si de verdad la piratería de libros terminará siendo como la piratería de la música. Por ejemplo, Adrian Paenza, autor de una serie de libros como "Matemáticas, ¿estás ahí?", en las entrevistas que dio la semana pasada en México (pues vino a promover su última obra de su colección de divulgación), dijo que todos sus libros están en la red y se pueden leer directamente sin pagar por ellos (por ejemplo, http://www.librosmaravillosos.com/matestahi01/index.html). Curiosamente, Paenza ha vendido -libros en papel- ya un millón de ejemplares. El propio autor se pregunta si no habría que reconsiderar toda la industria editorial al respecto y los problemas que dicen tener, con la piratería.

Lo que sí me queda claro es que el mundo ha cambiado. La información ha cobrado una importancia extrema y gracias a las nuevas tecnologías, se tiene más acceso a todo.

Monday, February 20, 2012

El ajedrez y los libros electrónicos



Hoy -como hago con mucha frecuencia- veía las páginas concernientes al ajedrez, una de mis aficiones favoritas, la cual raya -según quienes me conocen y no juegan este milenario pasatiempo- en una obsesión. En general repaso sitios como www.chesscafe.com, www.chessbase.com y algunos blogs donde se puede encontrar información no solamente de los eventos actuales, sino de libros y discos con información relevante al juego ciencia. Pues bien, vi que salió la revista British Chess Magazine, en su número de febrero del 2012. Viendo el índice en la página oficial de quienes la publican, hallo que hablan de uno de mis héroes del tablero escaqueado: Aron Nimzowitsch (así exactamente se escribe su nombre).

Baste decir que Aron Nimzowitsch es todo un personaje del tablero. En su mejor época (Carlsbad 1929), estuvo considerado como el tercer jugador del mundo (Capablanca y Alekhine, ambos campeones del mundo en su momento eran el uno y dos del mundo, con discusiones interminables de quién era el uno y quién el dos). De hecho el propio Nimzowitsch pensaba que tenía todos los atributos para retar a Alekhine, el cual había vencido a Capablanca en el mítico encuentro que tuvieron en Buenos Aires en 1927. Es más, Nimzowitsch presuntamente se mandó a hacer una starjetas de presentación que decían: "Aron Nimzowitsch, retador al Campeonato Mundial", aunque de acuerdo a Edward Winter, un puntilloso historiador del ajedrez, nadie en su momento pudo confirmar la existencia de tales tarjetas. Como sea, es una anécdota más del interminable catálogo de Nimzowitsch. Así pues, toda la información sobre el mismo es bien recibida.

El caso es que veo de nuevo el índice de la revista y decido que no la quiero, ¡la necesito! Busqué en los oscuros espacios de la red, en los torrents, en las redes p2p, todo sin éxito... Entonces encontré que estaba la versión para Kindle, con un costo de unos 7 dólares. Por esa cantidad, me dije, me compro la revista virtual y listo. Sin embargo, no tengo un Kindle y tampoco estoy para gastarme 150 dólares en este simpático dispositivo. ¿Qué alternativa tendría?

Hallé que hay una aplicación Kindle para ser ejecutada en la PC, además de que hay esta misma app para los teléfonos inteligentes. Entonces la descargué de Amazon y la puse en mi escritorio. Encontré que al descargarla e instalarla aparecen tres volúmenes gratuitos, los cuales son: Las fábulas de Esopo, Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen y la Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson. Al instalar la app en la PC (con Windows, aunque hay para muchos dispositivos móviles e incluso la Mac), encontré que me pedía mi cuenta de Amazon. Como soy cliente frecuente de esta tienda, di esa información y me di a la tarea de descargar la revista de febrero 2012 del British Chess Magazine.


No me di cuenta en qué momento la descargó, pero ya está en mi PC y de pronto me di cuenta que tuve acceso de inmediato a la información que acaba de salir y que me interesa mucho leer. También me di cuenta lo fácil que es ahora todo, particularmente en lo que se refiere gastar el dinero rápida y prácticamente sin que me diera mucha cuenta de ello. Inmediatamente después de la descarga apareció un correo de Amazon con el aviso de mi compra.

Evidentemente estamos hablando de 7 dólares, nada exagerado, pero es notable como se han implementado los mecanismos para comprar lo más rápidamente posible, en esta inmediatez en la que se vive actualmente.

Algo que descubrí es que puedo instalar la app en mi netbook y al registrar ésta con mi cuenta de Amazon, puedo también tener acceso a mis compras de libros Kindle. Esto resulta muy conveniente.

Con esta experiencia atrás, ahora me pongo a pensar más seriamente y sí, creo que un Kindle es una buena compra a la larga. No me había percatado hasta ahora de las posibilidades que esta nueva tecnología ofrece, particularmente cuando se trata de acceder a la información de manera prácticamente instantánea.

Monday, August 01, 2011

¿Correrán la misma suerte los libros que la música?


De un par de años a la fecha, el incremento de libros que pueden hallarse en formatos como PDF o DejaVú parece estar incrementándose cada vez a ritmos más acelerados. Sin duda tiene muchas ventajas tener libros en formato electrónico. Por una parte, ocupan cero espacio físicamente, se pueden ver con ilustraciones en color -pues las editoriales no tienen que imprimir en muchas tintas como en el caso del libro en papel- y además, cuestan menos ya que no hay costos de impresión.

Sin embargo, la industria editorial pensó -aparentemente- muy bien cómo iniciaría esta aventura de pasar a formatos electrónicos sus libros y no tener que lidiar con la piratería que se ve por ejemplo, en la música. No importa qué hayan hecho los de la industria musical en estos años para contener el fenómeno de copiado de música. Simplemente no lo han podido contener. Quizás la mayor dificultad resida, precisamente, en que la industria disquera no se quiere acoplar a los tiempos modernos y quiere seguir ganando los dinerales que ganaba antes de que llegaran los iPods, los reproductores de música electrónica y desde luego, el formato mp3, que comprime los archivos musicales casi sin perder calidad o mejor dicho, sin que los que escuchan la música noten esa pérdida en la fidelidad.

Pero regresando al tema que nos ocupa, la industria del libro electrónico empezó realmente cuando las grandes tiendas por Internet decidieron sacar un lector de libros en ese formato. Fue Amazon que con su Kindle, empezó esta revolución editorial. Cabe decir que los lectores de libros electrónicos ya existían desde hace años, pero por alguna razón no habían tenido éxito. Cuando salió el Kindle, tal vez la diferencia es que Amazon ya tenía cientos de miles de títulos en formato electrónico para venderlos. Ya había pues una tienda con muchísimos contenidos. Eso es, en mi opinión, lo que dio el gran brinco para que la gente empezara a adquirir el Kindle y a comprar libros en formato electrónico.

Amazon pensó, evidentemente, en todas las posibilidades. Uno puede hacerse de un libro electrónico para el Kindle teniendo este dispositivo y una tarjeta de crédito. La conectividad 3G del lector de Amazon permite descargar en un par de minutos cualquier libro que uno compre en su tienda virtual. Sin embargo, ese libro no puede ser copiado a otro Kindle. El fabricante ha tomado medidas para asegurarse que solamente el dispositivo que uno compró pueda leer los libros que se compraron para éste. De esa manera, la tecnología evitaba el pirateo de los libros. De hecho, estos pueden respaldarse en otros medios y aún así, no se pueden copiar a otro dispositivo que no sea el que fue dispuesto originalmente para estos libros. ¿Cómo hace Amazon cuando uno quiere cambiar de dispositivo, digamos por una nueva versión del lector electrónico, para permitir que mis libros comprados puedan ser leídos en el nuevo juguete? No lo sé, pero de seguro esto también está contemplado.

Es importante señalar que Amazon permite, además, la lectura de libros en formatos populares como PDF y DejaVú, que pueden ser cargados al lector sin ningún problema. Pero estos libros en estos formatos probablemente vienen de otras fuentes y no de Amazon, que tiene su propio formato para libros electrónicos.

No obstante todas estas medidas de seguridad, el ingenio de la gente sobrepasa todas las protecciones habidas y por haber. Por ejemplo, se está notando una tendencia a escanear los libros físicos y vía algún programa especializado, "pegar" las páginas escaneadas para así formar el libro completo. Hay también dispositivos físicos que permiten el escaneo rápido de los libros (lo cual es en esencia tomarle foto a cada página y después pegar todo en un archivo), página por página en el orden correcto. Como un ejemplo de esto, entren a 4shared.com y en la caja de búsqueda escriban la palabra "PDF". Observarán decenas de miles de libros que ya están a disposición de cualquiera, en forma gratuita. Es interesante hacer notar que esta labor de escaneo de libros, por parte de individuos que simplemente quieren poner a disposición un libro de forma gratuita (ignorando, desde luego, los derechos de autor, entre otras cosas), requiere de tiempo y esfuerzo. Hay libros muy mal escaneados que francamente no valen la pena, pero poco a poco empieza a notarse que los libros electrónicos que pueden hallarse en la red, son cada vez mejor escaneados e incluso, algunos parecen que salieron directamente del "output" que se entrega para la impresión a las editoriales.

Además, están saliendo una serie de dispositivos para escanear libros que en mi opinión, sería importante tener en las bibliotecas públicas, por ejemplo. (La foto que ilustra este artículo muestra el Book Saver Book Scanner, de la empresa Ion se ve fantástico).

Amazon vende ahora más libros electrónicos que en papel. Sin embargo, aunque esta tendencia siga, hay mucha gente que le gustan los libros tradicionales, aunque ocupen más espacio. Las ventajas del libro en papel son muchas, pero la principal es que se puede usar sin necesidad de tener ningún otro dispositivo más que la mente y los ojos. No importa si no hay luz. No hay que temer demasiado a que se moje (como podría ser el caso del Kindle), y además, si no lo usamos, lo podemos guardar por el tiempo que sea, que cuando lo abramos, estará dispuesto a ser leído de nuevo (con el libro electrónico habrá que buscarlo en los respaldos, ver si el medio en el que respaldamos sirve y sino, ir a Amazon o la editorial que lo haya vendido y decirle la dificultad, etc.).

Yo pienso que los libros electrónicos sufrirán la misma suerte que la música mp3. A la larga no habrá manera de contener el intercambio y la subsecuente piratería. Me es curioso ver que en cada industria se toman pasos para proteger la propiedad intelectual y siempre termina sucumbiendo a la piratería, la cual viola todos los candados y elimina todas las protecciones.

Tuesday, July 05, 2011

¿De verdad queremos tener libros electrónicos?


Amazon, el vendedor más importante de libros vía Internet ya dio cifras al respecto de los libros electrónicos: hace apenas unos meses ya se venden más que sus equivalentes en papel. Y esto da en qué pensar, porque con la llegada del Nook de Barnes & Noble y del Kindle, del propio Amazon, amén de otros lectores de libros electrónicos, es clara la tendencia: los libros electrónicos probablemente desplacen a los de papel, primero porque son más baratos (tal vez cuestan casi la mitad de lo que salen sus equivalentes físicos), y además, se pueden guardar en los dispositivos lectores por cientos. en el Kindle probablemente se pueden almacenar al menos unos dos mil libros completos. ¿Cuánto espacio necesitaríamos físicamente para albergar esa cantidad de volúmenes? (aunque sean libros de bolsillo).

Por estas ventajas, parecen ser los libros electrónicos la alternativa del siglo 21 y las ventas parecen demostrar que ése es el derrotero a seguir. De hecho, en términos reales, actualmente se puede subrayar en un libro electrónico, se pueden enfatizar párrafos como cuando uno subraya con plumón verde/amarillo o naranja párrafos enteros. Se pueden poner "post-it" electrónicos y además, se puede dar el dispositivo lector a alguien más y si queremos, podemos evitar que se vea lo que hemos subrayado y las notas que hallamos hecho.

¿Pero todas estas ventajas son suficientes para abandonar al viejo libro en papel, el cual sí, ocupa espacio en los anaqueles, en los estantes de los libreros, pero que tienen una ventaja sobre los libros electrónicos que me parece fundamental: no necesitan de energía eléctrica para poderlos leer. No importa si se maltratan un poco (por ejemplo, si les cae agua). A lo más tendremos algunas hojas dobladas o arrugadas quizás por el efecto del agua sobre el papel, pero podrá seguir siendo leíble. Intenten dejar su Kindle en el coche en un día muy cálido. Quizás un par de horas después el dispositivo se haya echado a perder. Y ni hablar del agua, pues si le cae, probablemente quede estropeado. Y bueno, no quiero olvidar de mencionarme la posibilidad de que se caiga el lector electrónico (pasa que se caen los libros, por qué no los lectores electrónicos que son como un libro en tamaño y forma). Probablemente queden inutilizados.

Pero vayamos más allá. ¿Qué ocurriría si pasa el tiempo, digamos unos años y uno, lector cuidadoso, sacó respaldos a discos compactos de los libros electrónicos que hemos comprado? Quizás la batería del lector electrónico ya no funciona igual o ya salieron dispositivos mejores, más eficientes. O bien, ¿qué haríamos si nuestros respaldos no se pueden leer? Porque ha de saberse que el sustrato vegetal con el que se hace la capa de almacenamiento de los discos compactos tiene una vida útil de unos años. Yo de hecho tengo muchos respaldos que ya simplemente me marcan error cuando quiero leerlos en la computadora. Claro, hablo de respaldos de quizás cuatro, cinco o más años. ¿Cómo podré recuperar esa información? Si fuesen libros en papel no tendría que preocuparme de ello, pues en el peor de los casos esos libros que no hubiese abierto hace mucho simplemente estarían durmiendo el sueño de los justos. Pero ahí estarían, con su información incólume, desafiando al tiempo, al futuro, cosa que -probablemente- no pasaría con los libros en formato electrónico.

Por ello no estoy muy seguro que sea una buena idea acumular libros electrónicos. Por una parte, estaremos obligados a ver cómo voy a respaldar esa información (que ya compré, por ejemplo), para mantenerla accesible en el momento que la necesite, ya sea dentro de dos días o diez años. Por otra, tendremos que mantener funcional el lector de libros electrónicos, el cual cambiará con el tiempo porque saldrán mejores versiones, más rápidas, con más capacidad de almacenamiento y con más características que las anteriores. Y entonces nos veremos obligados a llevar esta nueva carga sobre nuestras espaldas para no perder información.

Sin duda los libros electrónicos tienen muchas ventajas pero también tienen sus desventajas, que no son pocas. Por eso yo pensaría muy bien si debo empezar a hacerme de una biblioteca digital o mantenerme en la tradición del libro en papel, impreso, que se puede tocar e incluso oler. Tal vez, sin embargo, aún no es tiempo para estas decisiones. Habrá que ver si "la nube" mantendrá los libros que compre en ese espacio insondable e infinito que parece ser Internet. Habrá que esperar un poco, pienso, a ver cómo se mueve esta industria.