Tuesday, August 08, 2006

Cuando los jugadores se han ido

Acabo de leer una pequeña reflexión del Maestro Internacional, traductor, políglota, y amante del ajedrez, Willy de Winter. En el boletín del club Mercenarios, El Ajolotl, (cuyo editor es el mismo Willy), aparece la siguiente nota:

¿Cuántas veces uno puede corregir un poema? Se sabe que tanto Juan Rulfo como Juan José Arreola revisaban sus textos “ad adsurdum” porque nunca estaban contentos con sus escritos. Hace unos días, Javier Vargas, quien escriben cotidianamente en Diario Monitor (oh, regalo de todos los cielos: poder hacerlo día tras día…) me pidió mi poema “Cuando los jugadores se han ido” para publicarlo uno de estos días. Me invadió la meditación existencial después de visitar los salones del Campeonato Nacional de la República, Irapuato 2001. Aquí lo pulo por tercera vez. Los cambios son mínimos.

Cuando los jugadores se han ido


Cuando los jugadores se han ido, con sus tableros y sus piezas, no queda nada.

¿No queda nada?

¿De las miríadas de pensamientos, de los planes, de las estratagemas, de los ataques del rey, no queda nada?

¿Las sorpresas, las frustraciones, los esfuerzos desesperados, de las blancas y de las negras, para salvarse la vida, no queda nada?

¿De aquellas etéreas estructuras esculpidas en los tableros con febriles neuronas, con ánimo y aliento, coronadas con éxito o desechadas con zozobra, no queda nada, en ningún lado?

¿No vagarán pegadas a las paredes, como duendes, como nubecillas?

Es difícil creer que no queda anda de los millones y millones y millones de pensamientos, cuando los jugadores se han ido.


Sin duda el título de dicha reflexión ¿poética? la sacó Willy del poema Ajedrez, de Jorge Luis Borges, que dice en un fragmento:

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,

ciertamente no habrá cesado el rito.


No tiene nada de malo, pero el título del poema de Willy me llevó sin miramientos al milagroso poema de Borges, cuyo fragmento más bonito me parece éste:

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonías?

1 comment:

Yixus said...

De acuerdo. También es mi parte favorita