Tuesday, June 10, 2008

Modas políticas


Los norteamericanos, sobre todo en épocas electorales, caen en modas políticas particularmente hablando de los candidatos, McCain y Obama. Por ejemplo, salió una nota en el Reforma hace un par de días en donde se dice, a la letra:

Quiere McCain hombre en Marte

(07-Jun-2008) WASHINGTON.- El virtual candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, John McCain, afirmó ayer que quisiera ser testigo de una misión tripulada a Marte, como parte de una redefinición de las prioridades para la agencia espacial estadounidense, NASA, que haría si llega a la Casa Blanca.

McCain afirmó además que, de resultar ganador en la contienda presidencial de noviembre, está dispuesto a disponer de más dólares de los contribuyentes para continuar con el programa de los transbordadores de la agencia espacial, que finalizará en 2010.


Sin embargo, subrayó que la NASA debe hacer un mejor trabajo para ganarse a los contribuyentes.
McCain dijo en un evento en Florida que uno de sus libros favoritos cuando era niño fue "Crónicas marcianas", de Ray Bradbury, una novela sobre la colonización humana de Marte. "Me intriga ver un hombre en Marte y creo que eso despertaría la imaginación de los estadounidenses si pudiéramos llegar a decir, 'así es como se ve'", señaló.

"Vamos a unirnos en ese proyecto. Creo que los estadounidenses quieren hacerlo", agregó.
Por ahora, la meta de la NASA es llevar humanos a Marte para el año 2037. Pero antes, la agencia espacial planifica colonizar la Luna a partir de 2020, para desde allí poder enviar humanos al resto del sistema solar.

Esto me recuerda a John F. Kennedy cuando anunció que quería poner un hombre en la Luna antes de que se terminara la década de los sesentas. O bien, lo mismo hizo Hillary Clinton cuando dijo en un evento: "I'm puertorriquean", hace unos pocos días, queriendo imitar a Kennedy con el "Ich bin ein Berliner" ("soy un berlinés") (*). Digamos que estos éxitos políticos, como los del asesinado presidente tienden a ser sistemáticamente repetidos porque finalmente los electores son considerados masa y muchas veces, poco pensantes.

Y digo esto último porque aquí nos aplican la misma receta. Recuerdo cuando el candidato del PRD, el Peje, insistía que bajaría el precio de la gasolina. Acto seguido Calderón salió con lo mismo y sin embargo, es evidente que no sólo no bajó la gasolina, sino que subió y seguirá subiendo 4 cvs/litro por mes. Una promesa de campaña que nunca se cumpliría, desde luego.

Pero regresando al tema del artículo, obviamente el grado de dificultad para ir a Marte es mucho mayor que el que ofrece ir a la Luna. Para empezar, se necesita llevar pertrechos (comida, entre otras cosas) para mantener a los astronautas que eventualmente vayan, por alrededor de 9 meses. Ya sabemos muchos de los efectos de estar en la ingravidez (hemos tenido seres humanos por meses en órbita alrededor de la Tierra), y es claro que una nave como la Apolo, por mencionar un tamaño, es chica para los requerimientos de un viaje de esa magnitud.

Dicho en otras palabras, McCain, que si gana la elección presidencial, tendrá 72 años, quizás no está enterado ni un ápice de lo que significa la exploración espacial con seres humanos. Su idea está aún lejos de realizarse, porque las dificultades técnicas son muchísimas más complejas que en el caso de mandar un hombre a nuestro satélite natural. Pero modas son modas y si eso ayuda a hacerse de votos, se mencionará hasta el hartazgo, aunque simplemente hoy día no sea víable.


(*) En su visita a Berlín Occidental el 23 de junio de 1963, expresando su solidaridad con los ciudadanos del Berlín occidental rodeado por territorio alemán bajo control soviético. Esta frase se la dijeron cuando preguntó, que es lo que podía decir en esos duros momentos a la población de Berlín, a la que un colaborador le dijo simplemente, "yo soy un berlinés", consiguiendo ser una frase que insufló ánimo más allá de lo que son los breves segundos en que se pronuncian estas palabras, para recordar el poder que las mismas pueden llegar a tener (consultar "der Spiegel" o "canal de Historia").

Esta expresión contiene un error gramatical debido a la traducción literal que hizo Kennedy del inglés al alemán. En alemán los gentilicios nunca van precedidos de articulo, mientras que en inglés sí pueden ir. Cuando Kennedy dijo su famosa frase en el discurso ante el ayuntamiento de Schöneberg (Berlín), efectivamente quiso decir "yo soy berlinés", pero dijo soy "un" berlinés. Al poner el articulo indeterminado, se entiende que es un sustantivo, que en este caso se corresponde a una berlina, dulce muy parecido a los donuts americanos, relleno normalmente de mermelada de ciruelas y típico de Berlín. Al decir Kennedy esto en Alemania, los alemanes entendieron, "yo soy un donut". Hoy en día en las tiendas para turistas de Berlín se pueden encontrar cantidad de articulos que recuerdan esta anécdota.

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