Wednesday, September 02, 2009

El día del presidente

Hace años, en este país en el que nos tocó vivir, había un régimen priísta, que era equivalente a una "dictadura perfecta" (la frase es de Vargas Llosa). La razón era que todos bajaban la cabeza ante el poderoso. El presidente en turno era el hombre con más poder en México y su opinión incidía directamente hasta sobre quién sería su sucesor.

A todo esto, el primero de septiembre de cada año, el presidente de México daba un informe en el Congreso de la Unión, lugar donde los diputados tienen su sede. Ahí el mandatario hablaba del estado que guardaba la nación. "El Informe" era el día del presidente. Podía aventarse un rollo eterno, de varias horas, en donde todos los convidados a ese acto aplaudían después de que el presidente daba siempre cifras espectaculares sobre los avances del gobierno en todos los rubros. Frases como "se triplicó la cantidad de recursos a las escuelas primarias oficiales, cifra nunca antes alcanzada por gobiernos anteriores", eran ya sitios comunes y cada año el mandatario en turno hablaba de un país que sólo él percibía.

Después del informe, que podía ser largo o corto, el presidente pasaba a Palacio Nacional y empezaba el "besamanos", el desfile de funcionarios, amigos, invitados, de partidos complacientes (aunque fuesen dizque de oposición), a saludar al mandatario. No faltarían probablemente quienes le pidieran ahí mismo favores y canonjías las cuales, probablemente eran canalizada a algún subalterno.

Antes del Informe, a eso de las siete de la mañana, los medios ya estaban apostados en Los Pinos, la residencia oficial del presidente. Éste se encontraba en general en el jardín, acompañado probablemente del rostro más dulce de la TV, de acuerdo a los cánones de Televisa: Lolita Ayala, quien le preguntaba al jefe de la nación trivialidades. Lo quería humanizar, hacerlo cercano al pueblo. La entrevista era una especie de elogio perfectamente tramado de antemano. El presidente hablaba de sus hijos, de su esposa y además, lo hac;ia con una voz que resumaba una tranquilidad fuera de serie. Nada podía disturbarlo en este su día, el día del presidente.

Pero algo cambió y de pronto en el informe, en donde el mandatario estaba acostumbrado a oír aplausos, empezó a escuchar interpelaciones. Vaya, hasta el ridículo Vicente Fox en algún momento se puso una máscara de cochino, si mal no recuerdo, en pleno informe. Así, el día del presidente dejó de ser muy agradable para el festejado. Partidos políticos prometían a días del primero de septiembre, que sus diputados habían hecho un juramento en donde se prometía, no interpelarían al presidente al rendir el informe. Pero a la hora del acto, salían los gritos y reclamos. Apropiadamente el mandatario interpelado guardaba silencio y esperaba que el presidente de la cámara apelara a la calma y permitiera al "preciso" continuar con la lectura de su informe.

Con el tiempo las cosas fueron de mal en peor. Las interpelaciones se convirtieron en tomas de tribuna para así impedir, incluso, que el mandatario en turno pudiese dar su Informe. De hecho, en el sexto informe de Fox, éste no pudo pasar de la entrada del Palacio Legislativo. Tuvo que dejar su reporte sobre el país e irse a la residencia presidencial.

Calderón, el presidente de México al escribir esto, no ha podido ir al Palacio Legislativo a dar ninguno de sus tres informes. En el 2007 ante esa situación, se inventó esa ceremonia y si mal no recuerdo dio "el informe" en el Auditorio Nacional, en donde solamente acudieron, desde luego, gente que lo apoyaba. Así entonces, las interpelaciones cesaron. En el 2008 no hizo este numerito pero ahora, en el 2009, se le ocurrió hacer una especie de "ceremonia del Informe", en donde metió 1200 personas en Palacio Nacional, todas ellas representantes del poder, del partido en el poder, de amigos y colaboradores del propio Calderón.

De alguna manera Calderón Hinojosa no se iba a quedar sin su día del presidente. Canceló la realidad y presentó ante "sus cuates" su tercer informe, el cual como podrán ver en el video, fue aplaudido por los invitados. Vaya, Marcelo Ebrard, el gobernador del DF estuvo ahí y aplaudió también. Este jefe de gobierno del DF está llevando un largo plan para ser el candidato del PRD para las elecciones del 2012. Ya el "carnal Marcelo" dijo que aspira a la primera magistratura y su acercamiento con Calderón, al que en un principio ni oía ni veía, ahora lo ve y lo oye. No es gratuito. Algo trama Ebrard porque sin duda su ansia de poder, de ser el siguiente "preciso", le parece muy atractivo asunto.

Quiero creer que después del informe esas 1200 personas fueron convidadas a un brindis de honor mínimo, sino es que a una comilona. Quiero pensar que es probable que haya habido además besamanos como antaño.

Los contrarios al Presidente de la República, Gerardo Fernández Noroña, que ahora es del PT (partido del trabajo), porque ya parece que con sus actitudes porriles no cabe en el PRD (y legítimamente no entiendo por qué), se apersonó en Palacio Nacional para ver si lo dejaban entrar en tan bonito evento y le podía gritar e interpelar al presidente cosas como "¡renuncie espurio!" y cosas de esa naturaleza.

Así pues, tenemos dos caras de una misma moneda: por un lado la cancelación de la realidad por parte de Calderón y su gobierno, por otra, la de un país que cada vez está más harto de tanta simulación. Pero mejor vean el video de este "informe" y saquen sus propias conclusiones.

6 comments:

Cyberprimo ® said...

solo falto el los quiero a todos, viva mexico bla bla bla

La politica de hoy da risa y pena pero bueno el pueblo tiene a los gobernantes que se merece que peleamos XD

Saludos

Linus Ramírez said...

Manuel:

Creo que quien utilizó por vez primera la máscara de cerdo fue Marcos Rascón, político de Sonora, en 1996.

Saludos.

Linus.

Morsa said...

Linus,

Creo tienes razón.

saludos
Manuel

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas.
La ceremonia que Calderón organizó en el Palacio Nacional habría costado más que el recorte anunciado al presupuesto de la UNAM, según Carlos Fernández-Vega, autor de la columna "México SA" de La Jornada, el viernes 4 de septiembre. Eso sí que sería de escándalo.

Morsa said...

Ruso,

No estoy muy convencido de esa cifra. La UNAM, si mal no recuerdo, recibe como 13 mil millones de pesos. Si el recorte, que tampoco recuerdo la cifra, es del 1%,querría decir que la ceremonia más lo que se te antoje costó unos 130 millones de pesos. Si hubo 1200 invitados, estaríamos hablando de 108 mil pesos por cabeza, considerando que después del pseudo-informe habría habido una comilona patrocinada por el ejecutivo.

La verdad, dudo de que sea cierto lo que dice Carlos Fernández-Vega.

saludos
Manuel

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

Chance, pero si le sumas toda la movilización de equipo, personal -de protocolo, de seguridad, técnicos-, tiempo aire en los medios, pues tal vez sí, ¿no? Mira cómo se las gastó Peña Nieto: hasta helicópteros para sus invitados puso. Austeros sí que no son.

Un abrazo