Sunday, February 14, 2010

El país de la simulación

México es un país en donde la simulación es el pan de cada día. Se simula que se trabaja, se simula que se hacen cosas en beneficio del pueblo. Para ello se dicen mentiras consistentemente y solamente cuando ocurren desgracias, empiezan a salir los trapitos al sol, lo que está mal hecho, lo que no sirve, la corrupción detrás del problema, etc.

Casos hay muchos, pero veamos algunos, por ejemplo, la agresión al futbolista Salvador Cabañas, que recibiera un tiro en la cabeza en los baños de un bar en el sur de la ciudad de México. Como el agredido era un personaje público, los medios se volcaron al asunto y pronto se mostraron los videos de las cámaras de seguridad, mostrando al agresor, que entró al bar sin que le registraran el cuerpo para evitar que introdujera algún arma, procedimiento que se debería usar en todos estos locales, pero que desde luego, no se hace si el visitante es un asiduo visitante a un sitio particular. Igualmente, se ha dicho que ese bar no cumplía con las leyes, pues estaba abierto a las 5:30 am, cuando se supone que no se pueden vender bebidas alcohólicas desde las 2 am. ¿Quién se va a quedar tres horas y media más tarde si ya no puede consumir alcohol?

El blanco inevitable de estas irregularidades fueron las delegaciones políticas. Se dijo que los inspectores no hacían su trabajo correctamente, o bien, de acuerdo a los dueños de antros y bares, estaban obligados a dar una "mordida", una cantidad de dinero fijo al inspector en turno, para que no les cerrara el bar. Así el ciclo de la corrupción hace de las suyas y en este país en donde nadie respeta a la ley, porque ésta se puede zanjar con dinero, entonces pasan estas tragedias. Hay que reconocer que la agresión por arma de fuego no podría haberse dado si se hubiese retirado la pistola al agresor del futbolista cuando entró al local. Ahora, evidentemente, ya es tarde para todas estas lamentaciones. Cabañas probablemente no podrá jugar más futbol profesional si es que sobrevive al balazo en la cabeza.

Otro caso: Las inundaciones de aguas negras de Chalco, producidas por un rompimiento en la infraestructura de ese lugar. Hace unos diez años hubo una problemática parecida. Chalco se inundó de aguas negras. Los habitantes de esa zona perdieron todo lo que tenían. Los funcionarios de ese momento indicaron que se tomarían acciones para que eso no fuese a pasar nunca más. Todo fue palabrería, bla bla bla, yada yada, como dicen los gringos, y el fenómeno se repitió ahora. Si que se inunde tu casa con agua de lluvia puede ser catastrófico, ahora imaginen que ocurra esto, pero con aguas negras. Nada más piensen en cómo harán para sacar el agua y una vez sacada de ahí, cómo lograrán quitar la pestilencia de las casas afectadas. Pero eso no parece importarle al gobierno. Pueden seguir diciendo mentiras que no pasa nada... Hasta que el destino los alcance.

Un caso de hace unos años. Un marchista mexicano llegó a la meta en la Olimpiada en los tres primeros lugares. El presidente en turno, Ernesto Zedillo, si no mal recuerdo, habló con él directamente en el estadio olímpico, felicitándolo por su hazaña. Todo eran vítores y aplausos, hasta que llegó un juez y le mostró la bandera de desacalificación. El Comité Olímpico Mexicano se indignó y presentó una queja. Se analizó el caso. Se halló que el marchista había ya sido descalificado y éste ignoró el hecho. Simuló que llegó entre los tres primeros, simuló que ganó una medalla, puso al COM a reclamar por la descalificación final cuando él mismo ya sabía que había sido descalificado. Este hecho es un mero reflejo de esta simulación cotidiana.

No quiero aburrir demasiado con esto, pero va un caso aún más que me parece aún más grave. Hace un par de semanas, en Ciudad Juárez, Chihuahua, un comando armado masacró a jóvenes y adultos en una fiesta particular en una poblada zona. Mataron a 15 jóvenes, disparándoles con armas de alto poder. Me parece que murieron tres adultos. Después del terrible episodio, la opinión pública se indignó particularmente por la falta de seguridad en esa ciudad (aunque es parecida en otras muchas ciudades del país). Esto obligó al Presidente de la República, a ir a Ciudad Juárez para -supuestamente- tomar acciones contra el crimen organizado, ante el reclamo de falta de seguridad que se vive en el país y en particular, en esa zona.

Calderón se apersonó en Ciudad Juárez, protegido por unos 9000 soldados. Dijo en su discurso cosas como estas:

"Mi Gobierno va a tomar todas las decisiones que sean necesarias para que Ciudad Juárez recupere el lugar que le corresponde como lo que realmente es, una ciudad pujante, una ciudad trabajadora, de gente honrada que ha sido y seguirá siendo punta de lanza de nuestra industria y orgullo de nuestra economía".

Calderón indicó que su gobierno "ha respondido en todo momento de manera decidida y solidaria a las solicitudes de apoyo de las autoridades municipales y estatales", también a las de Ciudad Juárez.

Ajá, "manera decidida y solidaria", "va a tomar todas las decisiones que sean necesarias"... Pura palabrería inútil. Cuando ocurra otra tragedia, producto de la impunidad, de la corrupción policiaca, entonces ya saldrán con otro plan contra la delincuencia. Vivimos en un país en donde se simula todo, las acciones, los logros, la realidad. ¿Cuál es el problema?

4 comments:

toxickore said...

olvidamos pronto, mientras estemos en una situación cómoda ¿Para qué preocuparme? total, es allá lejos la violencia, allá lejos están los pobres, allá lejos están los analfabetas, mientras yo esté bien, para que reclamarle al gobierno. Es un problema harto complejo.

:tadeo.X: said...

Estimado Manuel,

en respuesta a tu pregunta final yo supongo que el eje de nuestra trágica idiosincrasia es la educación, o mejor dicho, la falta de esta.

Y aunque no quisiera sonar pesimista, mientras en este pais, la educación este secuestrada por un sindicato infame como el de Elbita; mientras el gobierno se encuentre a merced de las televisoras que ofrecen la peor basura y que la sociedad no busque el modo de leer, y de encontrar canales -como este- donde se pueda ver los sucesos desde otra perspectiva, no solo seguiremos igual, sino que en una progresiva debacle :( .

saludos
Tadeo

Gabriel Velasco said...

Estimado Manuel: Ante todo un saludo y un abrazo. No nos hemos visto an algunos años. Mi comentario es en el sentido de que te recomiendo a ti y a tus lectores el libro "País de Mentiras" de la investigadora de la UNAM y escritora Sara Sevchovich, editorial Oceano. Cuesta poco más de 200 pesos en la librería sel sótano o en Gandhi.
En ese libro se analiza con detalle el tema de la simulación, las mentiras y los engaños de los gobernantes, en particular el presidente en turno, y describen muchos ejemplos parecidos a los que relatas. Vivimos en un país cuyos gobernantes y autoridades tienen un común denominador: la mentira, el engaño y la simulación. Ese es (y ha sido) México.
Hay una frase cuyo autor creo que es Washington Irving, pero voy a confirmar esto. La frase se aplica a México y a muchos otros países, dice así: "La política es el arte de engañar a los pueblos y la guerra es el arte de destruirlos". Una frase tremenda, pero cierta, que simplifica el modo de actuar de los gobernantes de muchos países. Pero en México la situación es aun peor y más descarada.
Un abrazo y necesitaré mucho tiempo para ir leyendo todos tus artículos poco a poco. Ya los he recomendado en facebook. ¡Saludos! Gabriel Velasco

Morsa said...

Estimado Gabriel,

Me haré a la brevedad del libro que indicas. Gracias por tus porra en FB y espero que decidas pronto escribir algo más de ajedrez... ¡Te estás viendo lento!

saludos
Manuel