Friday, February 26, 2010

Modas, popularidad y finales no muy felices

Hace unos pocos años participé con una sección en un programa de radio en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER). Tenía unos 10-15 minutos para hablar de algún tema, que versaba en general de computación o de ajedrez. En ocasiones regalaba software de código abierto, "freeware", etc. Ahí recibía aproximadamente unos 40 mensajes por semana. Poco tiempo después de eso, estuve con Fernanda Tapia en un programa en W Radio llamado "La Talacha". Tenía una sección similar a la de IMER, y se transmitía como de 10 am a 10:20, de los días viernes. En esta ocasión, cuando había software para regalar, recibía unos 100 mensajes ¡diarios!

Y esto viene a cuento porque sin duda ciertos medios hacen que las personas tengan un foro y si resultan agradables al auditorio, éste responde. La W es una estación comercial. IMER no lo es. Quizás por eso recibí siempre muchas más peticiones de mi participación en la W que en IMER.

El punto viene a cuento porque acabo de encontrar que Cepillín, un payasito que tenía un programa local en la televisión de Monterrey, saltó a la fama nacional cuando Televisa lo incorporó a su barra infantil. De esto hace muchos años. A mí Cepillín no me caí simpático y de hecho los payasos en general no me caen bien. Pero fuera mis predilecciones personales, Cepillín sí fue un éxito en la TV mexicana a nivel nacional y probablemente el payaso en cuestión se hizo de buen dinero, de una vida relativamente holgada gracias a la popularidad obtenida en los medios.

Es claro que la TV es un escaparate y de ahí surgen presentaciones personales, fiestas privadas, etc. Muchos artistas en México hacen presentaciones en eventos privados, cobrando enormes cantidades de dinero que muchos sí se las pagan porque está de moda, porque lucirá tenerlo en el evento X o Y. Así, no es que la TV les dé todo el dinero, no. Lo que les da es esa fama que permite que nuevas fuentes de trabajo lleguen y si el "famoso" es inteligente, las aprovechará.

Pues bien, Cepillín se volvió famoso en la TV, pero algo pasó y así como llegó, Televisa lo quitó. No sé si el payasito regresó a la TV de Monterrey (cosa que dudo), pero como sea, por algún tiempo habrá aún vivido de lo que la TV le dio. Con el tiempo desapareció de los medios y de pronto se daba la noticia de que el antes famoso payaso estaba con una enfermedad cardiaca y que había que operarlo. Supe también que el payaso en cuestión tenía un circo y que viajó por varios países con su espectáculo. De ahí en adelante no supe más de Cepillín.

Hoy veo un anuncio de ese payasito, que sigue haciendo lo mismo que cuando trabajaba en Televisa, pero ahora se ayuda de la red social Facebook para promoverse. El payaso vende ahora felicitaciones grabadas en video. No sé cuánto cuesten ni si tengan público. Tal vez algunos niños de ese entonces, que crecieron con Cepillín, les dé nostalgia y regalen o se regalen una video felicitación del otrora payasito de la Tele.

A mí la verdad me parece un final poco feliz. Debe ser feo llegar a tener tanta fama, ser llamado a muchos eventos, cobrar cantidades enormes por presentarse en fiestas privadas y hallarse ahora, ¿20 años después? promoviendo una serie de video felicitaciones, que entiendo, no tiene nada de malo, pero no deja de sentirse triste el asunto, ya sin la fama anterior, ya sin la gracia que en su momento habrá tenido. La vida puede ser muy cruel, no me cabe duda.

4 comments:

Ritch said...

¿Como iba aquel dicho de que "es mejor haber amado y perdido, que nunca haber amado"?

Creo que lo mismo podría decirse de la fama. Es posible que Cepillín ya no sea famoso como antes pero al menos en una época lo fue (su furor me tocó de niño, pero personalmente yo prefería a los Hermanos Rincón). Y seguramente guarda gratos momentos de ese entonces. La mayoría de nosotros no sabemos (ni sabremos) que significa ser nacionalmente famoso, asi que no veo la razón por la que Ricardo Gonzalez Gtz (que es su nombre real) deba sentirse triste.

Ahora, si lo poco o mucho que ganó en su era dorada ya lo perdió y ahora necesita recurrir a esa mercadotecnia para generarse recursos, eso tal vez si podría ser triste, pero como dice otro dicho "lo bailado ni Dios lo quita".


Saludos

Ernesto said...

Durante mucho tiempo, yo pensé que Cepillín era el furbolista Hugo Sanchez con disfraz.

Ritch said...

Pues acabo de echarle un vistazo a su página en Facebook y al parecer el personaje continua siendo bastante popular; por todos los comentarios y el numero de admiradores (casi diez mil).

Realmente no me parece que sea un "final triste"

Marcelo Jorquera said...

Si tiene 10 mil admiradores por Facebook tal vez no le vaya tan mal haciendo eso, además que algunos ignoran el gran poder de los nuevos medios de comunicación para promover su trabajo (llámese Facebook, Twitter u otros).

Yo mismo promuevo mi Academia de Ajedrez por Facebook y me han llegado muchas peticiones de nuevos alumnos y gente que desea tomar clases.

Saludos