El ser humano -nos han dicho- es el ser más evolucionado que existe. De alguna manera ha logrado sobrevivir a este mundo, el cual no es tan hospitalario como parece. Muchos siglos antes tuvimos que enfrentar las enfermedades y eventualmente entendimos que hay un mundo microscópico de bacterias y virus, que bien pueden enfermarnos e incluso matarnos.
Tenemos también, por ejemplo, el lenguaje para comunicarno, y hemos sido capaces de crear un mundo en donde la mayoría de los seres humanos pueden conseguir alimento sin tener que ir a matar animales con sus manos. Hemos logrado avances increíbles en la ciencia. Tenemos aparatos de medicina sorprendentes: aviones y cohetes que nos llevan más allá de lo imaginable. Pudimos eliminar enfermedades antes mortales y con ello, finalmente, hemos aumentado el promedio de vida de muchos seres humanos.
Para todo esto, los seres humanos han creado sociedades y han implementado un sistema educativo que evidentemente hace la tarea, aunque no faltará quien piense que podría hacerse mejor. La cuestión es que la educación es la que nos salva, porque permite -de alguna manera- vivir en comunidad, asunto nada fácil porque los conflictos humanos se pueden dar hasta por nimiedades.
Y cuando hablo de educación, no sólo hablo de lo que se nos enseñan en escuelas y universidades, sino en la educación que recibimos en casa. Y ahí es quizás donde aprendemos que robar es malo, por ejemplo. Y esto -que nos enseñan nuestros padres- supuestamente lo aplicamos cotidianamente.
Pero de pronto, si nos concentramos en la política, observaremos que los políticos de nuestro país han olvidado en muchos casos esta educación casera. Y no sólo porque se puedan agarrar a golpes en el Senado, como pasó con "Alito" Moreno y Fernández Noroña, un par de personajes impresentables en muchos sentidos, pero que reflejan el espejo de esta sociedad maleada por el poder y el dinero.
Y me explico: Noroña se decía el defensor de las mejores causas, pero cuando empezó a tener una condición económica mucho más favorable, de pronto viaja en clase Business o se compra camionetas costosísimas, amén de que ahora le encontraron una casa de 12 millones de pesos que -dice él- está comprando con un crédito. El dinero y el poder lo cambió y se convirtió en lo que tanto criticaba. Muy triste su caso si consideramos que es incongruente con su discurso de vida.
De Alito Moreno es claro que el dinero que tiene no se puede obtener sin un sinfín de corruptelas, al cual el PRI nos tiene acostumbrados. Pero al menos él no simula estar coon el Pueblo bueno y sabio, ni se considera de esa estirpe. Al menos en consistente aunque su fortuna sea discutible, po decir lo menos.
Y voy un poco más lejos. De pronto los políticos de Morena, los que están en el poder, defienden sus prebendas. Luisa María Alcalde defiende a sus agremiados en Morena, y no les pide la justa medianía, sino que si tienen dinero, no lo exhiban, porque eso es "gacho" para este pueblo que cree en ellos. Es decir, la Sra. Alcalde traiciona su más elemental ética para defender lo indefendible. Le cubre la espalda a sus amigos de partido porque sabe que si le toca a ella, ya la defenderán.
Otra política a la que no le importa lo que digan, es a Andrea Chávez, que buscaba (al menos eso era antes), ser gobernadora de algún estado y para ello tenía una serie de ambulancias que daban servicio médico de forma gratuito, claro, con grandes fotos pegadas de su rostro en dichos vehículos, porque lo importante es que se sepa que ella estaba ahí, con los desprotegidos. Y ni hablar con sus nexos afectivos con Adan Auggusto López, que se reflejan en conversaciones filtradas y en donde Andrea se queja de las críticas que le hacen, incluso desde la presidencia.
Podría poner muchos más ejemplo, pero ya sabemos que ante el poder del dinero la gente traiciona sus ideales, sus principios éticos y entonces, se vuelven cómplices de un catálogo de malas personas, que de hecho, ya nada les incomoda mientras no toquen sus dineros y sus cuentas bancarias. Adan Augusto López puede entonces estar acusado de lo que sea pero no importa. Va protegido al más alto nivel político, como Cienfuegos lo fuese en su momento, que lo salvaron las autoridades gubernamentales de que terminara sus días preso en EEUU por narcotráfico.
Algunos de ustedes se acordará del presidente municipal que en un mitin decía: "Sí, sí robé, pero poquito". Este es el más claro ejemplo que la casta política está llena de ladrones, aunque eso ya no les incomoda para nada. Porque viven en el lujo extremo, porque tienen prebendas que los ciudadanos ni siquiera podemos imaginar tener.
Esa es la realidad de México, y probablemente de otros países, porque ¿saben? Nada humano me es ajeno. Y ya entendí que la tragedia de los seres humanos está en querer tener poder y dinero. Y por ello incluso se mata si es necesario. Quien llega a ciertos niveles -estoy convencido- no se tentará el corazón para tomar acciones deleznables contra quien atente a quitarle sus ingresos exagerados.
Francamente la raza humana habrá logrado muchas cosas buenas, pero las malas son las que proliferan, con ejemplos de todos los días y en donde además, se observa que todos estos personajes de poder y dinero, se consideran sin mácula, poderosos, que casi casi, nos hacen un favor al existir. Muy triste la naturaleza humana en el fondo.