Sunday, February 08, 2009

A zapatazos

El 14 de diciembre del 2008 el ahora expresidente de los EEUU, George Bush, durante una conferencia de prensa conjunta con el Primer Ministro Nuri al Maliki (en Bagdad, Irak), fue agredido por un periodista que le lanzó en su contra sus zapatos. Bush esquivó los "proyectiles" con mucha agilidad y el agresor fue inmediatamente detenido. Muntadhar Al Zeidi, de 30 años, considerado un héroe por muchos iraquíes y debido a su gesto, se encuentra detenido desde el 14 de diciembre del año pasado. Aparentemente el enojado periodista gritó mientras lanzaba sus zapatos a Bush cosas como estas: "¡Este es su beso de despedida, perro! Esto es de parte de las viudas, huérfanos y aquellos que fueron muertos en Iraq".

Sin duda la acción fue aplaudida por mucha gente e incluso en facebook hay (o había), todo un sitio dedicado a este hombre que por su acción, pasó a ser todo un héroe. De hecho, el ejemplo de lanzar los zapatos en repudio a algo se ha convertido en un símbolo en muchos casos y además, ya más de uno ha imitado este comportamiento en otros escenarios políticos (ver la ilustración a mi artículo anterior en este mismo blog).

Yo puedo entender el gesto de Muntadhar al Zeidi, que más que agresivo suena como de frustración ante un presidente nefasto, que puso en un conflicto bélico a Irak con todo lo que esto conlleva. Sé, y no puedo estar más de acuerdo, en que lanzarle los zapatos no haría daño al exmandatario, pero evidentemente un acto de esta naturaleza no lo pueden dejar pasar las autoridades impunemente.

Así, el periodista está acusado de agresión a un mandatario extranjero y en caso de que los tribunales lo hallen culpable, podría purgar una sentencia de 2 hasta 15 años. Suena exagerado el castigo pero es evidente que los gobiernos, en este caso el de Irak, debe hacer sentir la ley y además, desalentar la práctica iniciada por el lanzador de zapatos.

Probablemente para quienes hacen las leyes, el periodista cometió una agresión. Peroo curiosamente, no se está juzgando en este caso la magnitud de la misma, sino el contra quien la realizó. Es como si a alguien lo encarcelaran no por robar 10 pesos, sino por robárselos a Slim, por ejemplo. Aquí no se juzga la magnitud del robo, sino quién fue la víctima, cosa por demás extraña

Una vez ocurrida la acción, cuatro días después de la misma, el periodista encarcelado parece que recapacitó y ante la amenaza de pasar al menos dos años encarcelado por su irreflexiva acción pidió un indulto, anunció el jueves un vocero del Primer Ministro iraquí. En una carta enviada al Premier Nouri al-Maliki, el periodista dijo que su conducta fue una acción fea y pidió ser perdonado, dijo el vocero Yassin Majid. "Es ahora demasiado tarde para lamentar la enorme y fea acción que perpetré", escribió Muntadhar Al-Zeidi, según Majid.

Este es el estado de las cosas en el caso del agresor zapatero de Bush. ¿Cómo debería terminar todo esto? ¿Un indulto y ya? ¿O quizás encarcelándolo por un par de años? ¿O quizás es, efectivamente, demasiado tarde para lamentar lo que hizo? ¿Qué opina usted, estimado lector? ¿cómo acabará todo esto?

2 comments:

Rafael Menjivar Ochoa said...

Para empezar, le regresaría el zapato al periodista. Dos meses y feria de andar con un solo zapato deben ser incómodos.
Después... Bueno... Se puede armar una campaña para defender la libertad de expresión del periodista. En Estados Unidos, según las series televisivas, hubieran apelado a la Primera Enmienda constitucional. En Irak, me parece que lo van a tener guardado un rato y después lo van a soltar sin mucho ruido.

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

Pues si a castigar agresiones se trata, habría que castigar a Bush, Blair y Aznar, entre otros, que iniciaron agresiones que le han costado la vida a centenares de miles de personas. De hecho, técnicamente son criminales de guerra. Milosevic y toda la bola de serbios, serbocroatas, serbobosnios, croatobosnios, croatas y un larguísimo etcétera que están siendo juzgados en La Haya son unas hermanitas de la caridad en comparación con ese trío sanguinario.

Es como si hubieran condenado a 12 años de sombra a quien le hubiera gritado "¡Asesino, esto va por los miles de desaparecidos, ejecutados y desaparecidos!" a Pinochet y acto seguido le avienta sus zapatos (claro, cuando Tornichet todavía era dictador en Chile).

Se me hace, al igual que a Rafael Menjivar, que lo soltarán en cuanto se enfríe más la cosa.