Sunday, February 01, 2009

Del cómo el poder y el dinero desquician


Hace apenas unos pocos días, el ex-zar antidrogas (en el gobierno de Zedillo), Mariano Herrán Salvatti, fue detenido en Chiapas, acusado de peculado, durante su gestión como Secretario de Economía de ese estado. Por lo que la investigación ha dado a conocer, Herrán Salvatti se otorgaba autopréstamos del gobierno que iban de 500 mil a 6 millones de pesos. Fueron no sé cuántos cheques pero es claro que se pueden configurar varios delitos en su contra.

Después de la detención, las autoridades catearon las propiedades de este señor y encontraron que hay varios ranchos, uno de ellos con una cuadra de caballos y además, un zoológico privado. Esto aparte de, desde luego, joyas, autos último modelo, etc. Algunas de las propiedades el presunto responsable de esto había puesto a nombre de sus hijos, quizás con la idea de que si era detenido, esas propiedades ya serían de su familia y no podrían ser decomisadas.

Llama la atención que quien se hace de tanto dinero de esta manera decida vivir una vida de extraña opulencia. No bastan los lujos tradicionales, viajes, joyas, propiedades, automóviles... Además, pareciera que quien tiene tanto dinero gusta de ostentarlo poniendo incluso un zoológico privado. ¿Será que así muestran a los demás que son más ricos, más poderosos, más noséquécosas? Porque no es la primera vez que se ven estos espectáculos de derroche de dinero. Varios narcotraficantes tenían zoológicos privados. Vaya, incluso el ya fallecido Durazo Moreno, jefe policiaco en la época de López Portillo, había construído un palacete (llamado "el partenón de Durazo"), en donde había no sólo animales exóticos, sino hasta una pista de carreras para galgos. Recuerdo que cuando la televisión mostró las imágenes del decomisado "partenón", el periodista hizo mutis mientras la cámara recorría la extraña y gigantesca mansión que se había construído el jefe de la policía. Ese silencio decía más que cualquier narración. La indignación por lo que uno veía quizás no tenía palabras.

Quizás el dinero en exceso trastorna, desquicia a quien lo poseé. Tal vez Herrán Salvatti sabría en su fuero interno que tarde o temprano le atraparían y entonces decidió vivir a todo vapor. No lo sé. Lo que queda claro es que parece que el poder y el dinero desquician. ¿o me equivoco?

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