Friday, March 05, 2010

Sobre la honestidad

Ayer fui a comer con Pilar a la Condesa. Cuando estábamos esperando para que el valet parking tomara mi coche para estacionarlo en alguna parte, le dije a Pilar que haríamos una prueba. En el cenicero del coche había una moneda de cinco pesos, dos monedas de dos pesos y una veintena de moneditas de diez centavos. Le dije a Pilar: "vamos a ver si de regreso están las monedas que hay aquí". Comimos bien, la pasamos estupendamente. Nos dieron el coche. Pagué los 20 pesos del valet parking pero me olvidé del asunto de revisar el cenicero del coche. Finalmente dejé en su casa a Pilar y de regreso me acordé y revisé el cenicero: faltaba la moneda de cinco pesos.

En este punto, cabe aclarar que tenía en la cabeza el inventario de monedas que había y desde luego, el empleado del valet parking me robó literalmente, cinco pesos de mi coche.

Otro caso: fui con Pilar al centro. Tenía que hacerse de unos micrófonos para su obra de teatro. Nos apersonamos en República del Salvador y al término de la compra, fuimos al auto de Pilar al estacionamiento que está bajo Bellas Artes. Pagó la cantidad de horas que estuvimos y el empleado en la caseta le dio el cambio. Empezamos a revisar y lo que le dieron de cambio estaba mal. Ya iba a reclamar cuando veo que el empleado me da una moneda de diez pesos. No dijimos nada más y nos fuimos. Un error del empleado (aunque siempre a su favor), pensamos, el cual corrigió antes de un potencial reclamo al ver que contábamos la cantidad dada.

Pero no fue un error. Guil Russek estuvo también ese mismo día en el centro de la ciudad y dejó el automóvil en ese mismo estacionamiento. Al regresar a pagar le ocurrió lo mismo que a nosotros.: le dieron mal el cambio y cuando se disponía a reclamar, el empleado de la caja le dio una moneda de diez pesos faltante.

Así entonces, no fue una cuenta equivocada. El empleado en cuestión habrá notado que mucha gente no checa el cambio que le dan y decidió que es una manera interesante de hacerse de un extra, aunque en el fondo sea un robo. Siempre, en caso de algún reclamo, puede alegar que se equivocó y entonces corregir el "error".

En mi opinión, las cosas están así porque somos permisivos ante este tipo de conductas. No reclamamos en muchas ocasiones por diversos motivos: quizás no vale la pena enfrentar al ladrón de cinco pesos, que negará todo probablemente, o bien, no tiene sentido perder media hora discutiendo para que en el mejor de los casos, nos regresen el dinero que se nos sustrajo.

No faltará quien diga que es mi culpa: no debo dejar dinero en el auto... ni cinco pesos, o bien, es mi obligación revisar el cambio que me dan. Puede ser, pero si vivimos en una sociedad, asumo que hay ciertas reglas de convivencia que todos deberíamos respetar. Seguro que al empleado del valet parking no le gusta que le roben, como a nadie. Entonces, ¿por qué lo hace? La realidad es que esa máxima de "no hagas lo que no quieras que te hagan a ti", debería regir al menos el comportamiento ciudadano.

Así las cosas, sólo baste agregar que de postre me zampé una estupenda crepa de nutella como se muestra en esta foto:

3 comments:

Francisco said...

Sabes a mí que es lo que me llama la atención? Que esa persona que te roba los 5 pesos en el carro o en el estacionamiento es de los primeros que ha de llegar a su casa y echando pestes contra los corruptos gobernantes, los corruptos corporativos, etc, que se enriquecen con nuestro dinero: desgraciado ratero tal por cual "ponga aquí el nombre de su ex-presidente favorito" que saqueó al país!
Pero no hay ninguna diferencia en el comportamiento! El robó 5 pesos porque fue lo que tenía a su alcance, igual que el político corrupto.

Ernesto said...

Estimado Manuel,

No están así las cosas porque la gente no reclamemos. Pero se pueden mejorar si reclamamos.

Al final se reduce a la educación. En México hay gente que hasta celebra sacarle ventaja de alguien.

¿Cuantas personas presumen que se salvaron de una multa porque pagaron una mordida?

¿O porque agilizaron un trámite?

Este comportamiento no causa vergüenza

Si suficientes personas se quejan formalmente (por escrito) y solicitan una respuesta formal. Por ejemplo en el estacionamiento de Bellas Artes. Seguramente tendrán que hacer algo.

En Querétaro, una vez me toco presenciar lo siguiente:

Un policía municipal, detuvo en el centro de la ciudad a unos turistas, una familia. Y les dijo: "Buenas tardes Señor. Mi compañero en la calle de allá, me acaba de informar por radio, que su niño tiró unas envolturas de comida en la vía pública. Tiene dos opciones. Que lo multe, o regresar y recoger la basura."

No sabes el gusto que me dio. Por dos razones. En Querétaro no hay excusa para no tirar la basura en su lugar. Hay botes de basura cada 20 metros. Y por la profesionalidad del policía municipal.

Rudolph Giuliani, quien fue alcalde de Nueva York predica la tolerancia cero.

El decía que las faltas menores se deben perseguir con la misma intensidad que los asesinatos, violaciones, asaltos y fraudes.

Si la gente no respeta las cosas pequeñas por principio, entonces ¿Dónde está la linea?

Abraham Diaz said...

Cuantas historias de este tipo, yo les recomiendo que chequen muy bien los billetes que reciben. A un familiar le dieron de cambio un billete falso de los del bicentenario, por las prisas no lo revisó al instante, se dio cuenta después aunque aun no está seguro si fue en una tienda o en una gasolinería.

También me pasó que en un lugar donde rentan peliculas se estaban quedando con mis $100 de cambio, claro que reclamé de inmediato y ya no paso nada, si se fijan nunca te preguntan "¿Está seguro?", ya tienen casi en la mano la otra parte. Por eso siempre que puedo pago lo mas justo posible.

Un saludo y como siempre un gusto leer tu blog.