Friday, September 09, 2005

El árbol


No, no está mal puesta la fotografía. Así debe ser. La imagen fue tomada cuando estudiaba en la Universidad de Essex la maestría. Este árbol se veía directamente desde la ventana de mi cuarto en la torre donde vivía. Era otoño y sólo quedaban las ramas, pues las hojas ya habían prácticamente desaparecido. Algo notable del Reino Unido es esa manía de las estaciones a comportarse como dice la lógica (o lo que sabemos sobre las estaciones del año). Por ejemplo, en el otoño se caen las hojas, y sí, efectivamente se caían con una precisión que asombraba.

Al mismo tiempo que pasaba esto, me enseñaban en mis clases de Inteligencia Artificial, que en Prolog, el lenguaje que usábamos para programar las tareas que se nos dejaban, siempre se intentaban todas las posibles soluciones, las cuales creaban un árbol de ramificaciones, las cuales incluso podían ser enormes. En otra clase del mismo tema me hablaban de los sistemas expertos basados en información estereotipada, por ejemplo, lo que uno espera ver en un ambiente determinado, digamos un salón de clases. En este tipo de sistemas, nos decían, la información a alimentar puede crecer significativamente si elaboramos los más minúsculos detalles. Por ejemplo, si pensamos en un salón de clases, es evidente que está formado por mesas y sillas, pupitres, borrador, pizarrón, gis... Pero podemos ir mucho más allá y elaborar sobre los materiales de las mesas, del pizarrón... Y más allá, sobre la forma del material con el cual están construidas las paredes de dicho salón, etc... Y entonces el profesor pintaba un árbol de ramificaciones, que tendía a crecer. Desde luego, su diagrama empezaba con un tronco (una línea vertical en el pizarrón), la cual se empezaba a dividir en ramas y así sucesivamente.

Entonces me puse a meditar en ese momento, lo recuerdo como si fuese ayer, que me pregunté por qué pintamos una gráfica (un árbol) de arriba a abajo en el papel, cuando los árboles van de abajo hacia arriba. la respuesta es simple: pintamos así el árbol por nuestra tendencia enseñada de que la lectura va de arriba a abajo y no al revés. Esa tarde, regresando de mis clases me detuve en el árbol de la fotografía y me di cuenta de que era un perfecto ejemplo del árbol de ramificaciones. Por ello mismo debe ir de cabeza, para ser consistente con la manera de escribir y diseñar.