Thursday, September 01, 2005

La educación de la Universidad Iberoamericana

Me acuerdo cuando estudié en la facultad de ciencias de la UNAM. Recuerdo que después de N años de tomar clases, de "vivir" prácticamente en la escuela de física, de alguna manera no sólo el conocimiento científico había permeado en nuestras mentes. También se habían introducido sigilosamente muchas ideas socialistas, por decirlo de manera simple, pues la facultad de ciencias siempre fue de izquierda: "la ciencia para las masas, no para los intereses de los poderosos", etc. En fin, de alguna manera la facultad me informó, me formó y me deformó. Me creó una actitud crítica, la cual agradezco de manera infinita (y los que saben de matemáticas entienden lo que quiero decir con esto).

Pero ahora resulta que en la Universidad Iberoamericana, institución privada, donde cada semestre les cuesta una buena cantidad de pesos a los alumnos (o a sus padres), se privilegian los eventos sociales a los académicos. El martes anterior a lo que ahora narro, me llama la dirección del depto. de sistemas computacionales para decirme que si puedo dejar salir a mis alumnos a un evento, que es la toma de posesión de la sociedad de alumnos de la carrera de sistemas. Y que en mi clase de seis, les permito llegar tarde, porque en ese evento estará el rector, y por ende, habrá un pequeño brindis. Le contestó a quien me habló diciéndole que mangos, que mis alumnos tomarán su clase a las 4, y que si acabo para antes de las 5:30 pm, podrán ir a dicho evento. Ahora bien, a los de la clase de las seis, que ni lo piensen, no podrán llegar tarde. Mi clase empieza 6:10 y acaba a las 8 pm. Y añado mi pesar sobre esta actitud del mejor estilo priísta de acarreados. La secretaria que me habló me dice: "de acuerdo, le diré al director de sistemas esto" y entonces remarco: "pero se lo dices, porque sino, se lo diré personalmente".

Llega el miércoles en cuestión y mis alumnos de las 6 no llegan. Están en el evento. Uno de ellos, que es parte de esta Sociedad de alumnos me pide permiso para irse al evento. Le aviso que si se va de la clase puede inscribirse el siguiente semestre. Se ve que le caí en el hígado (asunto que me importa un rábano). Le sugiero que decida qué hará, que ya es un adulto, que tome acción. Me dice: "es que está el rector ahí". Le contesto: "pues dile al rector que no te puedes quedar porque tienes clase, a ver qué te dice a esto". Finalmente se queda (para su disgusto). A las 7:30 llegan los otros alumnos, dos de ellos son parte de la nueva sociedad que acaba de tomar posesión. Les advierto que es la última vez que los acepto, los pongo como Dios puso al perico y les digo que si se trata de que con esta sociedad se promuevan los valores académicos y las actividades de aprendizaje, pues empiezan con el pie izquierdo, haciendo que los alumnos falten a sus clases. Le reclamo que si ésa es la manera de promover las actividades académicas del depto de sistemas. Y le pregunto por qué no hizo este evento el sábado por ejemplo, pero claro, ese día es malo, porque ni su mamá vendrá a verlo a tomar posesión.

En suma, todo este numerito ha servido para darme cuenta que la actitud de la escuela en donde uno estudio permea (aunque no exista el verbo), en las acciones que los alumnos toman. En la Ibero, desafortunadamente, se vive privilegiando todos los eventos sociales, mientras que los académicos pasan a segundo término. El acarreo, arraigada en la política priísta es común en la Ibero, porque sino se les acarrea, los alumnos no van a las conferencias ni a nada. Para colmo, esta costosa universidad de paga parece que trabaja de lunes a jueves, porque el viernes a las 6 pm no hay nadie, y pueden corroborarlo uds. mismos.

Hasta aquí el triste episodio...

1 comment:

Manuel "el ruso" García said...

Excelente actitud. Yo nunca he dado clase, pero mi papá, que ha dado clases en la UAM-Xochimilco, la UNAM, la Ibero (no recuerdo en qué plantel) y en la Salle me contaba cosas muy parecidas.