Monday, January 04, 2010

Sobre lo intrascendente de este país

En nuestro país -da la impresión- se busca siempre distraer la atención a asuntos de verdadera importancia. Vemos por ejemplo que el Distrito Federal ha conseguido en los últimos dos años una serie de "récords Guinness", como el de más personas besándose en una plaza pública, o más personas congregadas por Tunick para tomarse una foto en el centro desnudos, el mayor número de ajedrecistas congregados en el zócalo para jugar una sesión de partidas simultáneas.

Vaya, que el récord Guinness, que probablemente empezó como una colección de hechos ínfimos y supremos (para usar la notación del cálculo diferencial e integral), de los seres humanos, cobró relevancia mundial y ahora publican anualmente un generoso libro con millones de récords y hazañas por demás idiotas: el personaje que puede comer más huevos cocidos en menos de 60 segundos, o aquel que puede caminar por un cable de acero por más metros o quizás quien hizo la pirámide más grande de monedas de cinco centavos, entre tantas otras babosadas.

Pues bien, ahora el DF quiere el récord Guinness a la rosca de reyes más grande del mundo. Seguramente lo va a obtener, porque para que el "récord" quede validado, vendrá de quien sabe qué persona del libro Guinness a entregarnos un bonito diploma. Claro que el viaje y estancia de este personaje será pagado por nuestros impuestos, pero eso qué importa frente al hecho de que poseemos el récord mundial. De hecho, me atrevería a decir que el Distrito Federal es la ciudad con un récord Guinness más: el de la ciudad con más récord Guinness.

Pues bien, si parecía poca tanta tontería, leo que los yucatecos quieren buscar ahora el récord Guinness haciendo la "megacochinita pibil", la más grande del mundo, con el pretexto de revertir la mala imagen que dejó el virus de la influenza A H1N1 y el Estado de Sonora hace unos meses decidió buscar el récord Guinness por más personas observando con telescopios a nuestro satélite natural, la Luna.

Es decir, que para estas idioteces estamos más que puestos. Si se trata de bailar como Michael Jackson en Thriller, entonces los mexicanos somos capaces de ir a donde se nos diga y además estar N horas, previos ensayos, para que la coreografía salga a la perfección y de paso nos llevemos otro papelito Guinness que nos aplaude por un récord más.

Después de esto no sé quién me pueda decir que este país a veces raya en lo bananero. De verdad que no puede ser.

4 comments:

peter said...

Eso de desviar la atención no solo se da en nuestro país, checa este video:

http://www.youtube.com/watch?v=J_vklOf0Vjc

Claro que dependiendo del sapo es la pedrada, en países como México pareciera que es más común y menos complicado de hacer.

Saludos Manuel.

Imagen Pública said...

Sería bueno encontrar la manera de dirigir ese entusiamo que la población tiene por los récords para hacer algo más productivo.

Ritch said...

Al parecer la vida de las personas es tan vacia que se alimenta de esas estupideces revestidas de "trascendencia". Como dice el dicho "nace un tonto cada minuto", a estas alturas ya debe de ser nace un tonto cada segundo.

Por otro lado creo que merece distinguirse cierta cosa. Al menos el record de simultáneas de ajedrez es pretexto para promover el juego-ciencia. O para bailar como Michael Jackson se requiere de ciertas habilidad (al menos esos jóvenes están haciendo ejercicio en vez de andar de sediciosos). No se compara con "records" realmente estúpidos como el quien come más hot dogs en un minuto, o la rosca de reyes más larga.

Manuel "el ruso" García said...

Para Ritch:

Bailar a Michael Jackson es andar de sedicioso.