La Universidad Nacional Autónoma de México es probablemente el proyecto social y académico más importante del México contemporáneo. La UNAM tiene una población de más de 300 mil alumnos y un presupuesto que sobrepasa al de algunos estados de la República. Estar y ser de la UNAM, "la Universidad de la nación", es un privilegio y además, es una de las instituciones más generosas que tenemos.
Desde luego, por su tamaño, es claro que su manejo no es trivial y que tiene un número de problemas internos, muchos de ellos complejos de resolver. La UNAM, por lo menos desde ya muchos años antes de que entrase a estudiar física a la Facultad de Ciencias, tenía un costo anual de 200 pesos (1979). Esta cuota era aceptable y probablemente como proyecto social, el bajísimo costo de las colegiaturas permitía finalmente que cualquiera pudiese estudiar en la Universidad. Desde luego, debido al crecimiento de la población y de que, finalmente, los recursos de la UNAM son limitados, los que quieren ingresar a la "Máxima Casa de Estudios", tienen que aprobar un examen. Hasta donde sé, la UNAM acepta a unos 30 mil estudiantes nuevos por año y enfrenta saturación en algunas carreras como medicina o ingeniería en computación.
La UNAM ha pasado por una serie de eventos que la han marcado. Dos de ellos son: el 2 de octubre (que no se olvida) y la huelga en donde los alumnos cerraron la UNAM para evitar las modificaciones que si no mal recuerdo, quería imponer el rector Carpizo. Entre las modificaciones, se querían poner nuevas cuotas, basadas en la capacidad socio-económica de los estudiantes, a quienes le harían un estudio para saber su capacidad de pago. Esto implicaba, según Rectoría, que así como habría alumnos a los cuales se les cobraría más, a otros los becarían al 100%. Este argumento no convenció y el consejo estudiantil universitario (CEU) mantuvo su postura contra esa y otras medidas. Finalmente la UNAM regresó a las actividades, prometiéndole a los del CEU que se haría un gran congreso universitario para así ventilar la problemática de la UNAM. Hasta donde me acuerdo, este congreso no se realizó -al menos- como esperaban los líderes del CEU que por cierto, uno de ellos, Imanol Ordorica, está buscando la Rectoría ahora que salga Graue, quien ha dicho que "los cambios en la UNAM son impostergables" ¿Será?
Yo he tenido alumnos de todos los niveles socio-económicos y en algunas ocasiones me he sorprendido del estupendo nivel de algunos alumnos que estudian en condiciones difíciles. Curiosamente, también hay personas de la clase media (hoy en día, como dice un amigo, "clase pobre alta"), y seguro hay quien viene de familia con recursos que también estudia en la UNAM.
Pero si hablo de esto es porque si uno aparece por el campus de Ciudad Universitaria, en un día normal de actividades, notará que dentro del propio campus no hay ya donde estacionarse. Todas los caminos a las facultades están llenos de autos estacionados. La UNAM ha puesto de hecho el Estadio Olímpico como base para estacionar los automóviles de los que ingresen al campus, por una cuota simbólica. Y en esos estacionamientos pasan los "pumabuses", que son gratuitos y que recorren los diferentes circuitos dentro de CU. Esto se ha hecho con la intención de mejorar la movilidad en el campus de CU precisamente.
Pues bien, yo me he puesto a pensar cuánto cuesta ponerle gasolina al coche, para todos aquellos que ingresan a estudiar a CU ¿Le pondrán unos 200 pesos por semana? Sin importar la cantidad que le pongan, quien viene en auto a la universidad requiere de pagar la gasolina. Pensando en ello y habiendo la Fundación UNAM, es posible hacer donaciones. No se trata de dar miles y miles de pesos pero qué tal dar -digamos- ¿200 pesos por mes? (menos de 7 pesos por día)? Quizás mostrarse más empático con nuestra casa de estudios y Alma Mater sería algo que deberíamos hacer de vez en cuando (tal vez no necesariamente aportar todos los meses). Haciendo cálculos simplistas: si 50 mil estudiantes usan coche para ir a la UNAM (quizás es una cifra demasiado grande), este pago de 200 pesos significaría 10 millones al mes para la UNAM. Que eso no resuelve mucho considerando el tamaño de la institución, lo sé, pero es mejor tener ese dinero a no tenerlo.
Ahora bien, reconozco que esta cuota voluntaria bien puede considerarse como un pago de 2400 pesos anuales y probablemente más de uno piense -y con razón- que no es justo que abonemos los estudiantes esta cantidad, considerando que finalmente ya todos pagamos vía impuestos, la parte proporcional del presupuesto asignado a la institución. Y el hacer estos donativos es como pagar un impuesto más del que ya pagamos. Y entiendo el argumento y además me parece válido.
La cuestión entonces es ¿cuál podría ser una propuesta víable? ¿Cómo ayudar a la UNAM? Los leo.






















