
He leído los comentarios que han esgrimido tanto el
GM José González, el
MF Pablo Venegas así como el
Dr. Capo, al respecto de la discusión sobre la conformación del equipo mexicano que participará en la Olimpiada de Dresden, Alemania, a fines de este 2008. He aquí lo que yo pienso de todo este asunto:
El problema parte de no saber el objetivo de ir a una Olimpiada de ajedrez. ¿Se va a buscar el mejor lugar? ¿Se va a foguearse? ¿A qué se va realmente? Obviamente, de acuerdo a la contestación que se dé a esta pregunta, habrá quienes tomen una postura u otra.
En mi opinión, en esta fiesta del ajedrez mundial, la Olimpiada, vienen los mejores jugadores del planeta, por lo cual, es una buena idea que nuestros mejores jugadores pudiesen enfrentar la más difícil oposición que puedan encontrar, asunto que resulta menos fácil de lograr en otros torneos. Esto daría además una buena medición de la fuerza de nuestros jugadores y el nivel que tenemos como país dentro del mundo del ajedrez.
Así, considerando que ahora hay un jugador menos en el equipo masculino (y uno más en el femenino), los lugares son más escasos y desde luego, muchos jugadores, la mayoría de ellos, dedicados de tiempo completo al ajedrez, siempre les interesará participar en una justa como una Olimpiada. Es evidente que los mejores jugadores de México le llevan a los demás más de 150 puntos Elo, lo cual habla de que los GMs al menos, están rondando un nivel de al menos 2500 puntos Elo y han demostrado a través de los años que es lo mejor que tenemos. ¿Por qué no sembrarlos y listo. En alguna medida estaríamos dando su lugar a jugadores que han hecho un gran esfuerzo por años y se mantienen en los primeros lugares del rating internacional de los mexicanos.
De ahí quedarían dos lugares. ¿Para quiénes deben ser estos? Yo soy de la opinión que sí, debiesen jugarse esos puestos en el Absoluto, que aunque no es la mejor solución, al menos no dejaría con mal sabor de boca a jugadores de gran experiencia y fuerza fuera del equipo olímpico, situación que pudiese darse porque simplemente quizás no puedan costearse los viáticos para jugar el torneo Absoluto con las condiciones actuales.
Ahora bien, ¿qué hay de los juveniles? ¿Debería otorgarse un lugar al campeón nacional juvenil? Yo pienso que no, porque bajo la premisa de que a la Olimpiada van los mejores, es probable que haya jugadores más fuertes en el Absoluto que buscarían ansiosamente un sitio en el equipo. Entiendo que eso puede molestar al Dr. Capó y sé que su hijo Uriel ha trabajado fuertemente en ajedrez en los últimos años, (quiero aclarar que no estoy a favor o en contra de nadie, es mi punto de vista y advierto que no entraré en la polémica que pueda ocurrir con el Dr. Capó), y que probablemente Uriel podría calificar en el Absoluto. Quizás tenga que enfrentar una mayor fuerza opositora, pero en mi opinión, se trata de que vaya el equipo más fuerte.
Ahora bien, el problema es que todo este asunto ha sido mal planteado. Por ejemplo, ¿cuándo se tomó la decisión sobre cómo se clasificarían a la Olimpiada? ¿Quiénes son los responsables de estas decisiones dentro de la FENAMAC? La raíz del problema es que no hay planeación. Después de la Olimpiada del 2006 quizás lo que tenía que haberse hecho es poner las reglas para Dresden de inmediato. Por ejemplo, una serie de torneos nacionales en donde los jugadores clasificarían a un torneo quizás cerrado, limitado en número de participantes, o bien, clasificación automática a los cuatro mejores ratings para enero del 2008 (ponga ud. los lineamientos, lector), y de ahí sí, podrían salir los que formarían en última instancia el equipo mexicano. Pero como no se tomó ninguna previsión al respecto, se decide a último clasificarlos en el Absoluto y eso es una medida que iba a generar problemas como los que estamos viendo.
Pienso que el ajedrez mexicano debería esforzarse por dar más apoyo a los juveniles destacados, y no pretender darles un lugar a la Olimpiada simplemente como premio, cuando bien podrían estar participando en otros países en torneos abiertos o por invitación. De hecho, no comprendo por qué, teniendo a Cuba tan próximo, no tengamos ningún tipo de intercambio. Tampoco sé por qué la FENAMAC no tiene un torneo internacional
round robin, en donde podría ser en uno, dos, tres grupos para que los mejores jugadores, los que estuviesen en la posibilidad de jugar, buscaran normas de GM o MI. Ya sé que me dirán que eso cuesta mucho, pero de entrada lo dudo. Hay muchos grandes maestros que vienen a jugar si se les pagan sus viáticos. ¿Qué pasa con las relaciones con Argentina, por ejemplo? Hay muchísimos jugadores que bien vendrían a jugar a nuestro país, pero no sabemos que la FENAMAC tenga algún plan de intercambio o simplemente relaciones con otros países de América. En EEUU hoy día juegan muchísimos rusos que ya viven en ese país y que seguramente están dispuestos a jugar en otros lados si se les dan ciertas condiciones, que cabe decir, nunca son exageradas, (a menos que queramos traer al campeón mundial). De hecho la FENAMAC debería estar obligada a concretar intercambios. Eso hace años que no se ve en nuestro país.
Yo sé que si se mantiene la FENAMAC la decisión sobre los lugares en el Absoluto causará problemas. Quizás para menguarlos debería pagarles a los GMs mexicanos en el extranjero sus respectivos boletos para que aquí pudiesen participar en dicho torneo, pero dudo que la FENAMAC tenga siquiera los recursos para eso, aunque me gustaría estar equivocado.
Si la decisión cambia, generará otros problemas. Me parece que no se ha consultado al ajedrecista y la decisión unilateral de la FENAMAC afecta a todos los jugadores con interés en participar en un evento como la Olimpiada. Me queda claro que nadie quedará contento, porque todo el planteamiento original de la manera de clasificarse en defectuoso.