Sunday, July 27, 2008

Ajedrez mercantilista

Rubén Casafús es un maestro FIDE de la Argentina que siempre está bien dispuesto para colaborar en todo lo que se haga en pro del ajedrez. Aunque no lo conozco personalmente entiendo que es un activo personaje del ajedrez local argentino y su amor por el juego lo demuestra en las páginas de Internet que tiene a bien en mantener y actualizar con asidua frecuencia. De hecho, una de sus páginas es una enorme recolección de partidas para ser estudiadas con ChessBase y Casafús se ha tomado el enorme trabajo de clasificarlas y ponerlas en formato zip a disposición de todos. Esto solamente demuestra su amor y pasión por el juego. No tengo más que palabras de agradecimiento para Casafús y muchos otros, que ponen su tiempo, su dedicación y su mejor interés por promover el juego que tanto queremos.

Hace unos días, el MF Casafús envió una editorial a través de su lista de correos por Internet, asunto que hace con relativa frecuencia, en donde habla del ajedrez mercantilista. He aquí algunos de los puntos de vista más importantes que el maestro argentino tiene sobre el acontecer del ajedrez mundial (en cursivas). (Mis comentarios al respecto en normales):

En los últimos años hemos ido viendo como, en nombre del ajedrez mercantilista, los intereses económicos han avanzado entrometiéndose en los reglamentos de torneos, incluidos los que rigen el Campeonato Mundial. Esto provoca la caída del nivel de juego de las partidas en favor de la etérea ilusión de que el ajedrez, algún día, pueda ser un negocio televisivo, con el que sólo unos pocos lograrían hacer dinero, y, seguramente, una vez más, sería a costa de la gran mayoría de los jugadores.”

Cabe señalar que es concuerdo con esa expresión “la etérea ilusión de que el ajedrez pueda ser un negocio televisivo”, porque miren ustedes, promover el juego ciencia a través de los medios como la TV requiere de demasiado tiempo. Incluso, para partidas cortas, por llamarles de una manera, las de ajedrez activo, por mencionar alguna modalidad, se requiere alrededor de una hora de transmisión. Demasiado tiempo en una época en donde con el control remoto de la TV le cambiamos con inusitada rapidez de un programa a otro. Pero sigue Casafús:

Es así que vimos como hace unos pocos años la FIDE pasaba a imponer un ritmo de juego pensado para emparentar aún más el ajedrez con los juegos de azar. La idea es que, a alguien, se le podría vender el argumento de que a la gente le va a interesar ver por televisión como los maestros mueven rápido las manos, volviéndose una virtud el tener los brazos largos. Es en este ámbito globalizado que, por el bien del ajedrez mercantilista, se ha aceptado que programas de ajedrez puedan participar en los torneos con los mismo derechos que los jugadores humanos, como sucedió recientemente en un campeonato nacional, en Europa. Aquí, nuevamente, apareció la gran excusa de que así el torneo era más vistoso, y, que tal vez, podrían conseguir una mayor publicidad, o dinero”.

El análisis del maestro argentino suena sensato. Mientras menos tiempo para meditar, más se acerca el ajedrez a un simple juego de azar. Nadie toma en serio, por decir algo, un posible campeonato mundial de partidas de cinco minutos. Es decir, quien gane dicho torneo podrá hacerlo debido a muchísimos factores externos. El ajedrez es para pensarse y Botvinnik fue uno de los campeones del mundo que siempre se opuso a los juegos de velocidad en ajedrez. Algo de razón habrá tenido el patriarca para pensar así. Incluso, el GM Marcel Sisniega alguna vez criticaba los métodos del Maestro Ferriz Jr con la siguiente analogía: “si se trata de hacer un plano arquitectónico, ¿a quién le saldrá mejor, a quien lo garrapatea en cinco minutos o aquel se lleva unas horas?”.

Casafús continúa: “¿Hace falta decir que tambien sería muy vistoso, por ejemplo, que se jugasen las partidas de los torneos masculinos mientras los jugadores luchan en el barro; o que se se obligase a las damas a jugar los torneos femeninos en topless? Tampoco hay que perder de vista que muchos jugadores suelen estar a favor de estos cambios, motivados por el hecho de que un ajedrez azarozo favorece sus chances reales frente a jugadores mejores que ellos. De tal manera, los oportunistas de siempre han apostado a los cambios, y esperan tener acceso a premios y viajes con los que habitualmente no se atrevían ni a soñar. Tambien, hay que resaltar que, quienes de una u otra forma viven del ajedrez, suelen adscribir a todo aquello que les haga pensar que pueden ganar alguna moneda más”.

Para mí aquí Casafús exagera. Ya entendí el punto y creo que su comentario saca de contexto la idea original del azar en ajedrez o de lo atractivo que puede ser el ver una partida por TV. Indudablemente hay gente que no necesariamente es mediocre y en principio está a favor de los cambios en los tiempos de reflexión. De hecho, me parece recordar que Vishy Anand no tenía mayor problema con este control de tiempo (y bueno, quizás es un mal ejemplo porque el campeón del mundo de la FIDE nunca se apura en el reloj y juega con una precisión magistral y a velocidad de rayo). Por ejemplo, el GM Khalifman no acepta esta idea de la FIDE sobre los nuevos tiempos de reflexión pero nuestro gran maestro, Gilberto Hernández, no le desagrada esta idea. No podemos pensar que estas ideas de la FIDE solamente son favorecidas por jugadores mediocres.

Con respecto a los programas de ajedrez compitiendo en torneos entre humanos las opiniones divergen. Yo pienso que por una parte no es correcto que los programas actuales compitan en torneos con jugadores humanos. En cierta medida la máquina hace trampa, ya que “mueve” en su memoria las piezas, para poder encontrar las jugadas que siguen. Asunto vetado por el reglamento de competencias. Igualmente, las máquinas no se cansan. Pueden jugar seis horas seguidas y al terminar podemos ponerlas a jugar de nuevo y éstas tan frescas como lechugas. Ahora bien, si hace unos 15 años hubiésemos puesto a las computadoras de ajedrez a competir en los eventos de grandes maestros nadie hubiese dicho nada, porque hace 15 años no había software que le ganara a un gran maestro. Así, la discusión actual debe centrarse en si es justo o no, porque en términos de nivel de competencia la polémica está perdida.

La última novedad reglamentaria, para mí, esta relacionada con el puntaje a otorgar en cada partida. Hasta ahora, esta en juego un punto, que le corresponde a quien gana, o se reparte por mitades entre ambos si hay empate. Pero, el ingenio dirigencial y organizativo, que nunca descansa, llegó a la conclusión de que si en el futbol hicieron que el ganador obtuviera el triple de puntos que quien empata, también podía imponerse dicho criterio en el ajedrez. No tomaron en cuenta que al futbol hizo falta primero convertirlo en un enorme negocio, para luego justificar económicamente las reformas reglamentarias. No fue primero la miseria, y luego los cambios para querer hacerse ricos. Esta novedad, será empleada en un campeonato nacional, en Latinoamerica, y en un próximo magistral en Argentina, que además incluirá un programa como "gran atracción"”.

Esto sí que es una novedad. Hace tiempo discutíamos con Juan Carlos González la posibilidad de cambiar las puntuaciones recibidas por ganar, perder o empatar. Dando, por ejemplo, dos puntos al ganador, cero al perdedor y medio punto por partida empatada, podría incitar a una lucha más aguda por ganar la partida. Quizás sí, quizás no. En mi opinión sería interesante hacer la prueba y ver cómo se comporta la idea en una experiencia práctica. Tampoco podemos pensar que se asume una idea y se mantiene hasta el siguiente milenio.

Debido a la ambición de quienes avalan un ajedrez mercantilista a costa del ajedrez mismo, se generó una cuestion aún más grave que las anteriores: Ahora resulta que los organizadores se sienten con derecho a determinar que deben hacer los jugadores sobre el tablero, con lo cual avanzan sobre los derechos personales de los ajedrecistas, lo cual excede infinitamente el avance sobre los reglamentos. Es así que buscan maneras compulsivas, como cambiar el puntaje en juego, que les permitan imponer que todas las partidas deban jugarse a muerte, sin tomar en cuenta que lo que falta en sus torneos son verdaderas motivaciones, pues casi siempre tienen premios raquíticos que variaron poco y nada en la ultima decada, y, además, tienen inscripciones que llegan a ser carísimas, las que son actualizadas con mucha mayor frecuencia que los premios”.

De nuevo entiendo el punto de Casafús pero creo que exagera. No veo nada de malo en obligar a esforzarse a los jugadores más por ganar su partida. Remito al maestro Casafús a lo que hacía Rentero en Linares: Quien empataba en menos de 40 jugadas era penalizado. Quien no iba a jugar con afán de intentar ganar se le castigaba económicamente. Con el criterio del maestro argentino, también el Sr. Rentero pisoteaba el derecho de los jugadores.

Seguramente, les es más fácil vender ilusiones sin asidero que ser realistas y explicarles a los posibles sponsors cómo es y funciona la dinámica de los torneos de ajedrez. ¿Acaso les da vergüenza decir nuestra verdad deportiva, o es simplemente falta de práctica? De continuar ese tipo de mentalidad, lo que seguirán haciendo es cambiar el ajedrez en favor de posibles ganancias que, probablemente, no verán, porque es irrisorio pensar que el ajedrez puede llegar a ser un deporte de masas apto para ser televisado con éxito Y, si alguna vez llegan a televisarlo exitosamente, sólo será porque, con mutaciones reglamentarias, convirtieron al ajedrez en un juego diferente, que se disputara en un ámbito tal vez parecido al que conocimos, usufructuando un nombre que ya no le corresponderá.”

En eso Casafús tiene razón. Dudo como él que el ajedrez pueda convertirse en un juego atractivo a las masas para así ver más dinero, si es que ése es el final de la historia.

El Maestro FIDE de la argentina remata con: “Finalmente, a todos aquellos ligados a este ambito les recuerdo que el ajedrez es un juego, o deporte, no una moneda de cambio que sirve para engrosar las arcas de aquellos que pretenden convertirlo en su negocio”.

Y hay que conceder. En este mundo globalizado parece que el el afán monetario puede pasar por encima de todo, por los tiempos de reflexión que tantos años han estado vigentes, con estas ideas de cambiar la puntuación, etc. Todas estas pretenciones, hijas de la globalización y el neoliberalismo, pueden cambiar, efectivamente, la razón fundamental de una partida de ajedrez. Jugarlo rápido, sin meditarlo adecuadamente, no puede ser bueno. Es más, los nuevos tiempos de la FIDE ya están demostrando que no son tan buenos como parecen. Stuart Conquest en New in Chess hace poco un análisis de un torneo jugado así y los errores crasos y muchos otros se hicieron ver por la falta de tiempos adecuados para pensar las jugadas.

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