Monday, November 16, 2009

Conversaciones con Manuel López Ramos

Fernando Díez de Urdanivia tiene una larga vida en la música: promotor, representante, periodista especializado, músico, entre otras facetas, que lo han hecho recorrer el fascinante mundo de las notas y los sonidos. Puede hablar tanto de Jazz como de música clásica y probablemente su conocimiento del tema sea prácticamente enciclopédico. Lleno de anécdotas de todo género, el Maestro Urdanivia fue amigo de mi papá por muchísimos años. Trabajaron en algunos proyectos para la guitarra clásica y si mal no recuerdo, fue Fernando el artífice de que algunas grabaciones de mi padre fuesen re-masterizadas y puestas a la venta en una colección para la guitarra.

Hoy escribo de Fernando porque se presentaron dos libros de una nueva "Biblioteca Musical Mínima", en donde se pretende dar cuenta de la actividad musical en México en los últimos 50 años quizás, tal vez incluso más. En un esfuerzo más por la música, el Maestro Urdanivia, junto con su mujer Carmen, han logrado conjuntar un interesante trabajo de una serie de libros que si mal no recuerdo, al menos serán unos diez. El primer libro de la serie es sobre Jazz y el segundo es una recopilación de entrevistas que le hicieran a mi papá a lo largo de su carrera en la guitarra.

Aunque más de uno me acuse de demasiado subjetivo, me queda claro que en la guitarra clásica mi padre fue un gran maestro, algo parecido al más alto título (fuera del de campeón mundial), que se puede acceder en ajedrez. Por muchos años vi a mi papá estudiar todas las mañanas, todas. Si íbamos de vacaciones toda la familia, la guitarra se embarcaba con nosotros y mientras -muchas veces- nosotros de chiquillos jugábamos en la alberca de donde nos alojábamos, mi papá estudiaba incansablemente las obras que tocaba. Siempre pensé que mi padre no estudiaba la guitarra, sino que entrenaba.


Cuando mi papá abandonó el concertismo se dedicó plenamente a entender los más intrincados problemas técnicos de su instrumento. Debo aceptar y lo hago con sumo orgullo, que mi libro sobre el desarrollo de la intuición en ajedrez fue producto de pláticas que tuve con mi papá cuando comíamos, en donde de alguna manera, él parecía entender qué tiene que hacer un ajedrecista para mejorar, qué estudiar, cómo prepararse. Sus comentarios fueron el hilo rector del libro y si dicho documento existe fue por esas largas pláticas en donde discutimos esos temas. Lo mismo pasó con la guitarra. Encontró nuevos caminos dentro de la enseñanza y fue tenaz al probar todas estas ideas él mismo. Mi papá amaba la guitarra y tan es así que un día antes de morir, que se sintió bien después de un par de meses en que padeció todo género de dificultades de salud, tomó la guitarra y tocó un ratito. Eso parecía el preámbulo a la total pero lenta mejoría en la salud de mi padre. No obstante nuestros deseos, mi papá empeoró en la tarde y ya en la madrugada tuvimos que ir al hospital de emergencia. Fueron un par de semanas muy complicados, en terapia intensiva, en donde mi papá luchó, pero pudo más la enfermedad.

Pues bien, regresando al punto que ocupa este artículo, en el transcurso de su vida mi papá fue entrevistado muchas veces sobre los diversos tópicos concernientes a la música y a la guitarra. Fernando Díez de Urdanivia recopiló, seleccionó y sintetizó las entrevistas más sustanciosas y las puso en su segundo tomo de su Biblioteca Musical Mínima.

El jueves pasado se hizo la presentación del libro en donde se dieron cita amigos del autor, alumnos y exalumnos de mi padre, amigos de nosotros, en fin, un convivio muy agradable en donde hasta mi mamá fue elegida, por razones obvias, para decir unas palabras sobre el libro de las Conversaciones con Manuel López Ramos.

He aquí algunas fotos del evento en cuestión:

Mi mamá frente a los libros a presentarse


El panel de presentadores de ambos libros


Mi mamá en el momento de decir unas palabras sobre el trabajo
del recopilador (a la derecha)


Mi mamá con Fernando Díez de Urdanivia (recopilador)


El público atento en la presentación


A quien le interese el libro, escríbame a morsa@la-morsa.com para darle información de cómo hacerse del mismo.

5 comments:

333 said...

No tenía ni la más mínima idea de que tu padre fuera el GM Manuel López Ramos (q.e.p.d.), es curioso, yo además de guitarrista soy ajedrecista (o viceversa) estudié 8 años en la licenciatura de guitarra clásica más otros dos antes y después para un total de diez años de inexperiencia guitarrística, dos de ellos en el Conservatorio de las Rosas en Morelia, donde escuché en algún festival una plática de tu padre, realmente no recuerdo con precisión de que trató, pero sin duda que era relacionado a métodos de estudio y técnicas diversas para la guitarra, en aquellos años (1999 o 2000) era muy novato en la guitarra como para comprender y recordar todo (hasta para poner atención era novato).

Fíjate que me interesaría el libro, después te escribo a tu mail, por lo pronto quería dejar constancia de que el mundo es pequeño, y después de estudiar en las dos áreas te puedo asegurar y garantizar que la guitarra clásica y el ajedrez se relacionan en más maneras de las que te puedas imaginar, en un futuro planeo hacer una investigación al respecto.

Mucha suerte Manuel, y nos seguimos leyendo.

Oscar RT said...

Me habría gustado ir a la presentación. Alguna vez Marcelino Perelló presentó algo de tu papá en su programa y me pareció sensacional.

Un abrazo.

Octavio said...

Pues el hecho de que el maestro Manuel López Ramos sea su padre es una grata sorpresa para mí.

Tocar a buen nivel un instrumento requiere esa dedicación, sin duda. Lo sé por experiencia.

Maria said...

Por eso andaba Marga en Mexico? Me comento que ella tomo la foto que puso Joaquin en Facebook, en la cual deje un comentario, me dio mucho gusto ver a tu mama tan guapa.

Miguel E. Rguez. Hdez. said...

No cabe duda que a los músicos también les gustan las matemáticas o algo relacionado a ellas o es al revés? Bueno en mi caso es al revés, primero descubrí que me gustaban las matemáticas y el ajedrez y luego que se me facilitaba el estudio de la música.
Felicidades por su padre y es grato saber el gran orgullo que le tiene.