Sunday, November 02, 2008

Sobre la "mordida" en México

Hace ya años, en alguna ocasión iba a una fiesta con un primo y sus amigos. Por alguna razón ya íbamos tarde. De pronto nos tocó el alto y uno de los amigos de mi primo, que iba en el asiento del copiloto le dijo: "pásatelo, yo te lo pago", como indicando que si nos detenía alguna patrulla por pasarnos el alto, el cuate aquel le daría la respectiva mordida al oficial. Para quienes no sepan qué significa ese término ("mordida"), es la palabra popular para indicar el soborno, en este caso a un agente de la policía. La mordida en México se usa en todo género de actividades, en muchas ocasiones entre gobierno y gobernados. Así, por cierta cantidad de dinero nos ahorramos algún trámite, o tiempo, o nos hacen la vida más simple, más sencilla, con menos trabas. De hecho, estoy convencido que cada vez que en este país se genera una ley, se genera también una gama de posibilidades para brincársela a través del soborno.

Y esta reflexión viene a cuento después de leer que funcionarios de la SIEDO, una secretaría del gobierno para el combate a la delincuencia organizada, habían sido detectados como "espías" de los narcotraficantes, quienes pagaban desde 150,000 a 450,000 dólares a los funcionarios informantes de los retenes, programas, operativos, etc., en contra precisamente de quienes pagaban por esa información.

Uno de los detenidos tiene una enorme casa, además de autos de lujo, entre otros bienes. Es claro que quien gana esas cantidades con esa facilidad buscará hacerse de los objetos del deseo que las sociedades consumistas nos sugieren (por no decir que nos obligan). El funcionario del que hablo, cuyo nombre no tengo a la mano, de ganar 26,000 pesos al mes (sueldo nada despreciable), de pronto se halla con 20 veces esa cantidad y entonces entra en el círculo de la impunidad. El dinero lo puede todo, o casi todo, y esta gente entonces pierde el piso y se hace de autos que serían impagables con su sueldo, o se compra una enorme mansión que enseguida podría ser sujeta a investigación por parte de las autoridades, considerando el sueldo del personaje del que hablamos. Pero esas situaciones, dicho funcionario, las pasa por alto, porque sabe que con dinero baila el perro y si alguien se pone bravo, le da su mordida y a otra cosa. Entonces viene una cadena de corrupción, que aunada a la impunidad en la que estamos acostumbrados, nos parece natural.

Pero no tienen que haber ejemplos como el que acabo de poner para darnos cuenta de esto, Arturo Montiel, que quería ser candidato a la presidencia de la República en el 2006, fue parado en seco por Madrazo, el cual le sacó a la luz pública su gigantesca fortuna, sus mansiones en no sé cuántas partes del mundo, los millones que tiene, la impunidad pues, en la que siempre ha vivido. Montiel tuvo que renunciar a sus aspiraciones y Madrazo fue el candidato priísta, aunque eso le sirvió de poco, pues no ganó en el 2006. Desde luego que Madrazo es otro pillo que tiene todo el dinero del mundo. Para las elecciones del 2006 se cuidó de cambiar sus propiedades de nombre para que nadie le pudiese echar en cara ningún trapito sucio. De poco le ha servido, sabemos de qué calaña es el señor, que como recordarán, hasta hizo trampa en un maratón en Alemania, usando un atajo que recortó los 42 kms 193 m. en 10 ksm menos aproximadamente.

Y qué decir de Romero Deschamps, líder petrolero que viaja a Las Vegas, apuesta miles de dólares, vive como rey con elegante departamento en Cancún aparte de su amor por los relojes de lujo, de 40,000 dólares, que porta y que presume a los reporteros que lo interrogan.

No me quiero olvidar del líder de los mineros, al que le dicen Napito, porque se llama Napoléon ¿Duarte?, que ante las amenazas de ser encarcelado por malos manejos del dinero del sindicato, se fue a vivir a Vancouver, Canadá. A Napo se le presume un desvío de unos 55 millones de dólares del sindicato de los mineros. Nomás para abrir boca.

Y si quieren, podría hablarles de Alba Esther Gordillo, que vive por temporadas en su casa de San Diego, Estados Unidos, porque aquí la delincuencia está muy peligrosa, a decir de ella misma, y con un dudoso título de maestra normalista gana lo suficiente para vivir en el extranjero, vistiendo con ropas de la alta moda y comprando bolsas Prada de 3000 dólares. Pero a nadie le importa eso, nadie dice nada al respecto y quienes lo dicen son ignorados. Por eso todos esos son impunes, porque saben que en México -protegidos por el gobierno o no- son impunes y viven siempre al margen de las leyes y se las pasan por el arco del triunfo.

El punto aquí es que desde niños estamos acostumbrados a estos personajes de la impunidad, el comentario del amigo de mi primo es sintomático de que desde pequeños vivimos esta cultura en donde todo se arregla con mordidas, en donde hacemos la ley de goma y la estiramos tanto como podemos. Y si la educación en los primeros años es la más importante, pues ahí es donde se fundan nuestros valores éticos, entonces México está haciendo un espantoso trabajo con las futuras generaciones. Mientras aceptemos a todos estos personajes de los que he hecho mención, amén de otros tantos de los cuales no hablé, estaremos siempre pensando que la mordida es una tradición que hasta nos parece graciosa cuando nos cuenta algún conocido un evento en donde tuvo que sobornar al polícía o al de la oficina de gobierno X o Y.

Así entonces, este país no puede salir de su penosa situación. Si la maestra Gordillo, Montiel, Deschamps, Madrazo, entre otros, pueden pasearse entre nosotros sin pena ninguna, si se pueden dar el lujo de esos escándalos como el de las Hummer, por ejemplo, y nadie les pone un alto, pues a la larga seguimos adoctrinando a las siguientes generaciones queasí es la cosa y que como no se puede hacer nada para revertirla, mejor acostumbrémonos a ella. Triste asunto.

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