Wednesday, August 10, 2011

La selva de concreto


Hoy, a eso de las 3 de la tarde salí con rumbo a Perisur. Había intenso tráfico de norte a sur en el periférico y estaba tratando de meterme a la vía rápida, pero no podía porque nadie me dejaba. Finalmente vi un pequeño hueco y me lancé. Creo que lo hice sin ningún riesgo ni para mí ni para los demás vehículos. Sin embargo, el coche que estaba atrás de mí me tocó el claxon como si hubiese estado a punto de chocar con él. Por el espejo retrovisor vi que me hizo entonces cambio de luces y mientras decía quién sabe que cosas, me tocaba la bocina del auto amén de agitar las manos agresivamente.

Lo ignoré, como procede en estos casos. Primero porque no pasó nada. Vaya, no hubo ni un frenón intempestivo del auto que iba atrás de mí cuando me metí a la vía rápida. No. Simplemente al conductor le cagó literalmente que me metiese cuando él iba en ese carril.

No obstante, el auto de atrás me rebasó y digamos que amagó con golpear mi coche mientras rebasaba al bachoco, al fiel bachoco. Lo ignoré también. Entonces ¿qué hizo el energúmeno aquel? bajó la velocidad y con la mano me azuzaba para que me le emparejara. No lo iba a hacer por dos razones: porque no me pienso pelear con nadie en la calle por semejante estupidez y porque además, no se sabe qué clase de personaje es el que se siente afectado y qué puede decidir hacer. Así que si el tipo, que iba ahora adelante de mí, conducía a 40 kms/hora, yo iba a 30. Finalmente se salió de la vía rápida y yo seguí derecho.

El punto en todo este escenario es que sin duda la gente de verdad está como enloquecida. Cuando uno maneja en la ciudad de México habrá gente que se le mete, que hace maniobras poco ortodoxas con su auto, por decirlo de una manera amable. Es algo que ocurre en muchísimas calles de la ciudad y si consideramos, en beneficio de la discusión, que yo me equivoqué y me metí al carril a la brava, aún así la reacción del conductor del que hablo es más que exagerada.

Porque a todo esto, yo -como dije antes- no pienso arriesgar el físico por un incidente de tránsito, pero por otro lado, yo ni cargo pistola ni soy agresivo, pero este mismo conductor irascible porque me le metí podrá encontrar la horma de su zapato cuando rete a alguien que esté dispuesto a darse de golpes con él o peor aún, a sacarle una pistola y/o llenarlo de plomo... Y todo por un incidente que se da a cada rato en la ciudad de México. Simplemente no vale la pena.

Consigno el evento en términos de que sea una reflexión de cómo actuar ante estas circunstancias. Yo puedo entender que el tipo aquel tendría prisa (aunque no tanta cuando bajo la velocidad para retarme a que me le emparejara), y puedo entender que quizás hice mal o él no esperaba que me metiera. Pero el punto es que no es muy racional pelearse con nadie por semejante evento, en el cual, a todo esto y repito: no pasó nada.

1 comment:

toxickore said...

el famosísimo road rage: http://en.wikipedia.org/wiki/Road_rage