Wednesday, August 31, 2011

¿Necesitamos ajedrez?


Con la noticia de que Manuel León Hoyos y Luis Ibarra Chami dejan su participación en el ajedrez competitivo y dedicarán ahora su tiempo a una carrera universitaria, algunos internautas, tanto en este blog como en Facebook, han externado su opinión.

Algunos le echan la culpa al sistema lamentable de la Federación Mexicana de Ajedrez, que no promueve que surjan nuevas promesas. No hay entrenador nacional siquiera. Esa figura -si existe- ya la desapareció Raúl Hernández. Y ojo, que ser el entrenador nacional implicaría cierto nivel el cual -considerando que ya tenemos media docena de grandes maestros- requeriría al menos un nivel similar.

Pero independientemente de esto, no existe la mínima planeación para que la Fenamac otorgue becas -vía el CDOM o el COM o la institución que sea la responsable- para que jugadores con talento puedan dedicarse exclusivamente al juego ciencia. Si hubiese becas decorosas, digamos 10 mil pesos por mes, amén de viáticos a ciertos torneos y acceso a jugadores de alto nivel para poder ser entrenados, estas promesas podrían de pronto estar en el ámbito internacional con éxito. Quienes diesen esas becas bien podrían poner sus condiciones, las cuales deberían estar adecuadas al nivel de esfuerzo que se hace para dotar de recursos a los jugadores prometedores. Así, sería ridículo pedirles que llegasen a campeones mundiales, pero quizás podría exigírseles que lograsen un rating determinado en un tiempo razonable. Yo entiendo que la competencia en ajedrez cada día es más difícil, pero evidentemente si se trazan metas, si se planea, si se trabaja con inteligencia, se pueden tener resultados.

De hecho, León e Ibarra son la muestra de que la idea original de la Escuela de Alto Rendimiento de Yucatán fue una medida que promovió el ajedrez en la península y de Yucatán tenemos una buena cantidad de jugadores que de alguna manera fueron incitados a participar en el ajedrez gracias al Torneo Carlos Torre y a otras competencias locales en esa zona del país. Llevó tiempo, pero es claro que dos de nuestras mejores cartas en el ajedrez internacional son yucatecas y no creo que sea coincidencia.

Así pues, no se trata de que a los jugadores prometedores se le den recursos y después que "le hagan como puedan o quieran". No funcionan así las cosas. Se necesita repito, planeación, trabajo y organización. Eso no se ve en la federación mexicana.

Ahora bien, el hecho de que decidan dedicar sus esfuerzos ahora a la escuela, en lugar del ajedrez, no es algo que deba ni reprochárseles o aplaudírseles. En mi opinión el ajedrez merece todo el tiempo y dedicación del mundo. Como Botvinnik decía, "tenemos muchos violinistas profesionales y el ajedrez no es menos importante que la música" (palabras más, palabras menos). El problema con el juego ciencia es la percepción que se tiene de él. Mucha gente cree que quienes juegan ajedrez son unos vagos y por ello no se le da el valor que realmente merece nuestro juego.

Lo mismo puede decirse de quienes escriben o pintan. ¿A poco necesitamos escritores que escriban novelas? Finalmente en una novela se tratan temas que salen muchas veces de la imaginación de los escritores. ¿Los necesitamos? O los pintores, ¿de verdad lo que plasman en sus obras pictóricas es necesario en nuestras sociedades? En ambos casos yo creo que sí. Los novelistas, los pintores, los ajedrecistas, los artistas todos son importantes en las sociedades.

El ajedrez es algo más que un juego, una recreación. Es una actividad lúdica sin duda, pero para poderla ejercitar en su máximo nivel se tienen que dedicar muchos años e incluso, nacer con un talento especial que es lo que hace destacar a algunos pocos de la mayoría, además de trabajar y estudiar mucho, muchísimo tiempo. Quizás por su gran complejidad el ajedrez es sin duda una actividad que puede obsesionar. Y en ese sentido, qué mejor que obsesionarse por un arte tan fantástico en lugar de caer en las trivialidades del mundo moderno, en la superficialidad en la que estamos -valga la curiosa expresión- sumergidos.

Como alguna vez escribió Stefan Zweig en el "Jugador de Ajedrez":

"Es un pensamiento que no conduce a ninguna parte, una matemática que no establece nada, un arte que no deja tras sí obra alguna, una arquitecura sin materia; y a pesar de ello el ajedrez ha demostrado ser más duradero, a su manera, que los libros o cualquier otra clase de monumento. Este juego único pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas y nadie puede saber de él, qué divinidad la regaló a la tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu y estimular el alma."

6 comments:

Arturo Espinosa (pupitetris) said...

Como persona que ha jugado el ajedrez de manera absolutamente casual y esporádica, pero sí desde la infancia, en una familia que siempre promovió su juego, puedo decir que este deporte debería de ser parte del currículo de la enseñanza básica nacional.

El ajedrez promueve en la mente del jugador la concentración, el pensamiento analítico y abstracto, y promueve en el niño la maduración de su mente, primero para terminar un juego completo aunque pierda a la defensiva, para después lograr plantear estrategias de solución (ataque). El ajedrez nos enseña la importancia de la optimización del tiempo, el espacio y los recursos, y la construcción de expresiones complejas que emergen de otras de menor nivel (porque no basta con saber mover las piezas).

Hombres y animales han siempre usado el juego como un medio de preparación para la vida. Qué nos está diciendo una sociedad que abandona los juegos de la mente?

A mi no me importa si México jamás llega a ser el campeón del mundo en ajedrez, pero este país se transformaría si se lograra que todo el país jugara.

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas tocayo:

Necesitamos ajedrez así como música, literatura y cuanta manifestación artística o lúdica te puedas imaginar, porque son parte del ser humano. Tan es así que, en el caso del juego, es parte del proceso de socialización: no sólo los primates, muchos mamíferos juegan. Por su parte, la música o la pintura al parecer surgieron acompañando las maneras en las que el hombre primitivo se explicaba su mundo: ceremonias, conjuros, etc. Por ejemplo, pintar mamuts y bisontes aseteados por flechas como manera de invocar deidades de cacería o cosas por el estilo.

La lietratura. Veamos. Dostoyevski tuvo una infancia pesada y además era adicto al juego de ruleta, y además en una ocasión el zar Nicolás I le conmutó una pena de muerte por unos años de presidio en Siberia. De esta experiencia surgió "Memorias de la casa muerta", que puede ser considerado memoria o autobiográfico. Casi todo lo demás que hizo fue novela; o sea, producto de su imaginación. Pero la profundidas psicológica de sus personajes les otorga una consistencia tal que muchas debilidades, tentaciones y abismos humanos son en ellos reconocidos, explicados, desnudados. Puede gusrar o no, puede angustiar o no su lectura, pero no conozco a nadie que no haya sido puesto a pensar por estas lecturas. Esto puede sonar banal, pero es cierto: leer a ciertos novelistas te puede ayudar a entenderte mejor.

Otros novelistas son grandes cronistas sociales. Para enteder la sociedad rusa de la primera mitad del siglo XIX es imprescindible leer "La guerra y la paz", que es un libro monumental.

Dostoyevski era escritor profesional porque vivía de escribir. Vendía sus manuscritos a editores e incluso a revistas. varios de sus libros aparecieron publicados en partes en revistas con el clásico "(continuará)", para que los lectores compren o se suscriban a la revista. Por su afición al juego, Dostoyevski siempre estuvo corto de dinero y eso lo obligó a escribir varias veces a marchas forzadas durante noches enteras. Pero nunca, nunca fue un becario o reclamó falta de apoyo.

Manuel "el ruso" García said...

(Sigo con mi perorata)

No digo que no haya que tener becas ni apoyos a creadores (yo mismo he sido becario conacyt), sino que en ocasiones ciertas profesiones carecen de perspectivas, o son de mercado muy limitado. Posiblemente cinco o seis profesionales copen ciertos nichos y todos los demás que quieran dedicarse a lo mismo salen sobrando.

Me gusta mucho el ajedrez y extraño mucho jugarlo en torneos. Estoy convencido de que es mejor tener chavos jugando ajedrez tres horas que tomando cerveza sentados en la banqueta durante las mismas tres horas. Pero creo que tenemos que responder la pregunta entre actividad de masa y actividad de élite.

Qué pasa con el deporte. Una cosa es practicar algún deporte para cuidar la salud personal y otra es intentar llegar a ser un atleta de alto rendimiento, que no hace otra cosa que correr o saltar. No hace mucho leí una entrevista con Soraya Jiménez, ganadora de medalla de oro en halterofilia en las olimpiadas de Sidney 2000. Está retirada y tiene la salud sumamente afectada por su deporte. Tiene las rodillas de una anciana. Lleva varias operaciones y le cuesta trabajo caminar. Qué será de ella dentro de quince años, me pregunto. Tiene unos 34 ó 35 años. es posible que antes de los 50 años esté en silla de ruedas. ¿Pues no que practicar deporte es sano? ¿Quién puede destacar ahora en el ciclismo sin doparse? ¿O en el atletismo? Más aún: Si México gana una medalla de bronce o cinco de oro en las próximas olimpiadas, ¿seremos un país más o menos deportista, más sano, menos adiposo y sedentario? En lo personal, preferiría una población practicando tranquilamente deporte por salud mientras lleva su vida y ninguna medalla olímpica, a un país volcado en ganar medallas con sus deportistas de alto rendimiento para ganar prestigio internacional mientras la población engorda lenta mas inexorablemente, atiborrándose de papas y cocacolas mientras ve a sus atletas ganar medallas olímpicas, panamericanas o de campeonato mundial.

Pasemos esto al ajedrez: un gran maestro estadunidense, de origen exsoviético, dijo con sarcasmo una vez que, de los grandes maestros gringos, "los únicos que seguimos jugando ajedrez somos los que no sabemos hacer otra cosa". Fue alguien de la generación de Kaidanov, Yermolinsky, Ibragimov o Shabalov. Grandes maestros como Patrick Wolf, Tal Shaked y otros se retiraron jóvenes, porque se dieron cuenta de que no tenían lo necesari para llegar hasta arriba, a diferencia de Seirawan, por ejemplo. No es cuestión únicamente de talento, sino de vocación. Tal vez no quisieron estar horas y horas analizando a ver qué se encontraban contra tal o cual defensa. Seirawan o Kamsky sí pueden o pudieron vvir del limitado mercado del ajedrez y no tomaron esa decisión. Otros, no saben hacer otra cosa, como Dzindzichashvili, quien creo que llegó a dormir en parques.

Manuel "el ruso" García said...

(aquí termino de derramar bilis)

Puedes disfrutar enormemente el ajedrez siendo un aficionado. Necesitamos ajedrez, indudablemente. Para eso requerimos una federación funcional, que patrocine el juego. En Alemania jugué dos veces, en años consecutivos, un abierto pequeñito, a 7 rondas. La inscripción fue de unos 15 euros. Hay otros abiertos, de 9 rondas, que van entre los 15 y 25 euros de inscripción, y jugarás junto con grandes maestros, maestros internacionales y maestros fide. En México, en noviembre de 2010, se jugó el festival de ajedrez de la UNAM o algo así. Creo que la inscripción andaba por los 700 u 800 pesos. Eso me pareció desbocado. La federación no debería hacer ni permitir semejantes cuotas, prohibitivas para muchos aficionados. Para las olimpiadas, si va a exigir resultados, que apoye de manera correspondiente.

Pero si un profesional del ajedrez no puede vivir ni de los premios que cobra ni de las clases que da, pues a seguir el ejemplo de Piket, Sadler o incluso de Manuel León o de Ibarra. Igual, si un chavo decide dedicarse a la pintura, nadie le impide pintar pero nadie compra sus cuadros ni logra convencer a galersita alguno, pues que sufra por su arte (como Van Gogh), o que haga otra cosa.

Muy posiblemente suene cínio o lapidario, pero he seguido muy de cerca una discusión en el foro del portal ruso Crestbook acerca precisamente de la importancia del ajedrez. El gran maestro Oleg Korneev, quien juega mucho en España por cierto, insistía (e insiste) en que el ajedrez debe ser subsidiado por todo gobierno porque, en pocas palabras, vuelve mejores y más inteligentes a las personas que lo practican y que además es casi la única actividad que lo logra. Fue tan pesada la discusión, que llegó a tener ramificaciones que llegaron a la política (La soviética como una sociedad envidiable y añorada, olvidando qué clase de régimen era), que posiblemente haya quedad escaldado y me exprese ahora con asaz brusquedad.

Mis disculpas de antemano.

Club de Ajedrez said...

Me gustaria que se vieran nuevas opciones en la Organizacion nacional, ya que la que tenemos esta viciada, hay alternativas muy buenas. La Federacion Nacional de Ajedrez junto con las pocas Asociaciones de Ajedrez que hay en México no ven mas alla de sus narices, simplemente estan sentadas rascandose la barriga (por lo menos es la sensacion que da. De que el ajedrez es rediatuable, lo es; solo que no sabemos como hacerlo, pero hay quienes saben como hacerlo y no necesitamos cruzar las froteras nacionales. Un claro ejemplo es "Construajedrez de Saltillo", dos familias que se unieron y decidieron lanzar su proyecto ajedrecistico y que hoy en dia se ven como una muy buena opcion para manejar el ajedrez nacional. Por lo menos en Coahuila opacan totalmente el supuesto trabajo de la Asociacion de Coahuila que es lo mismo que no tener nada. De que se puede se puede, no es facil pero se puede. Existe un país que su deporte oficial es el ajedrez "Armenia" sobre cualquier otro. Y Disculpen la expresion pero la Federacion Nacional de Ajedrez ostenta "sandes" al dejar ir talentos que han dado exitos nacionales, por mencionar algunos; Gilberto Hernandez, Claudia Muñoz, ahora Manuel Leon Hoyos, etc. hay muchos. Y que por supuesto que se pueden aprovechar. Solo que ellos no saben como. Ahora que Deysi Cori esta super premiada en Peú y que su hermano participa en la Copa del Mundo vemos la diferencia. ¿Que es muy dificil de darnos cuenta de lo que tenemos?

Alfil Capablanca said...

Cuán de provecho es que los niños y jóvenes lo aprendan como un elemento de conformación educativa y cultural. Por desgracia, los espacios que debieran servir en este propósito -escuelas, casas de cultura y centros deportivos- pasan por alto esta disciplina, ya sea por desconocimiento del ajedrez como herramienta pedagógica o por esquemas de planeación burocrática y lucrativa. Son muy pocos los colegios que integran el ajedrez a sus aulas, sea como taller opcional o con carácter de asignatura. Normalmente es un pasatiempo que se aprende por trasiego generacional (de padres a hijos). Finalmente, aunque no tengo el gusto de conocer o saber quién es el "ruso" García, leí su extensa opinión y me agradó, comparto varios puntos de la misma, da gusto encontrarse con comentarios enriquecedores y no con dislates viscerales que dice la mayoría de usuarios en redes y canales virtules. Ciao !