Hoy tenemos una serie de avances tecnológicos que son asombrosos. Es
probable que Internet sea, por ejemplo, uno de los inventos más
importantes de todos los tiempos. Es evidente que gracias a la red de
redes podemos estar comunicados e informados como nunca antes y eso ha
cambiado la manera de ver e interactuar en el mundo.
Pero con la llegada de Internet y además, con la notable capacidad de
expansión que este sistema ha tenido en los últimos años, cada vez son
más millones los que están conectados. Pero esto conlleva una serie de
problemáticas, por ejemplo, el hecho de que en la red podemos ser
personajes anónimos. En la inmensa mayoría de los casos no tenemos que
identificarnos e incluso podemos usar un nombre falso. Y el anonimato
puede ser importante en algunos casos. Por ejemplo, hay sitios donde se
discuten temas como el aborto, que hacen que los usuarios puedan
interactuar anónimamente, cuestión que permite una amplia discusión
incluso cuando se trata de personas que han abortado, por mencionar un
tema nada más.
Pero en otras ocasiones -también muchas- el anonimato es una herramienta
que se usa para descalificar las opiniones de otros interlocutores en
los foros de discusión. Y no solamente entran las descalificaciones sino
además, muchas veces, los insultos y las amenazas. Y hay que decirlo:
muchas veces se busca intimidar así cuando la opinión de algún
internauta es incómoda a otros.
Y esto me lleva a pensar en que Internet es un espejo no de la sociedad,
sino de la naturaleza humana, que en muchos casos es terrible. Las
amenazas, los improperios, los agravios por pensar diferente se
multiplican muchas veces en la red de redes porque los que actúan así
saben que les protege el anonimato y por ende, se sienten invulnerables
e intocables. Vamos, si eventualmente la cosa se pone fea, simplemente
pueden desconectarse y punto. Quedan sus insultos aunque ellos
desaparezcan electrónicamente.
Y el asunto es que me da la impresión de que la naturaleza del ser
humano dista en la mayoría de los casos de la empatía con otros
congéneres. Déjenme platicarles un caso que viví hace 30 años: estaba en
la Universidad de Essex haciendo un posgrado y cabe decir que dicha
institución es pequeña. La universidad se puede recorrer caminando en
unos 40 minutos. Pues bien, está llena de muchos jardines, con pasillos
que tienen barandales de madera. Todo se ve siempre limpio y es muy
agradable vivir así. Pero resulta que un grupo de estudiantes,
protegidos en el anonimato de la noche, se van al bar de la universidad
(viernes y sábado), toman un par de cervezas y se ponen violentos. Es
común que la propia universidad haya tomado cartas en el asunto y tiene
contratados a unos personajes grandes, fuertes, que lidian con los
borrachos que de rigor aparecen cada fin de semana en la noche.
Pero el control de estos jóvenes borrachines se termina cuando salen del
bar. Y ya alcoholizados son capaces de un sinfín de tropelías. Era común
ver el sábado por la mañana vasos rotos, cajeros automáticos a los que
se les echó fuego o barandales rotos en los caminos boscosos de la
universidad. Lo curioso es que el lunes estaba todo arreglado y quien
llegase no podía notar el desastre que ocurre los fines de semana.
Por qué esta actitud de algunos estudiantes? Fácil, porque en el
anonimato no tienen porqué respetar nada. Si uno sabe que al hacer una
maldad no va a ser sorprendido en la misma, quizás sea suficiente
aliciente para actuar mal. Y esto se tolera en Essex porque tampoco se
va a criminalizar a quien se toma unas cervezas y rompe unos vasos, pero
ese no es el punto, sino la lamentable actuación en contra de toda la
comunidad bajo el resguardo de no saber quiénes son los responsables de
este vandalismo que no ayuda a nadie.
Regresando a Internet, esto pasa a cada rato. Y como sabemos que es así,
hemos definido una serie de situaciones y del cómo actuar. Por ejemplo,
no discutimos con quien quiere "trolearnos" o bien, bloqueamos a quien
es grosero, impertinente o nos quiere amenazar de alguna manera. Pero de
nuevo, este tipo de comportamientos se ven en Internet contínuamente y
finalmente ocurren porque la educación de los que usan la red se la
pasan por el arco del triunfo.
Las sociedades se han desarrollado bajo esquemas de educación,
tolerancia y respeto entre los seres humanos. La gente normalmente no va
por la calle destruyendo calles, monumentos, jardines o bien, insultando
por cualquier cosa a los que pasan al lado de ellos. No. Hay una serie
de códigos de comportamiento que nos permiten de alguna manera la
convivencia, la cual se basa en en el respeto y la empatía con los
demás. Quienes retan estas normas de convivencia suelen tener problemas
con la ley.
Internet tiene, desde luego, muchos lugares donde la gente actúa
educadamente, donde se pueden discutir las ideas y compartir lo que
otros piensan sin tener que pasar por los insultos de nadie. Pero no es
el lugar común. El que frecuentemente aparece es de la intolerancia, que
se basa en la idea de que lo que yo pienso es lo correcto y el que se
oponga a ello o es un imbécil o es un ignorante. Y es por eso que las
redes sociales, por ejemplo, son lugares hostiles en muchas ocasiones.
Yo he llegado a la conclusión que la educación es la que nos puede
salvar de los peores males. En el caso de Internet habrá que sopesar las
virtudes de la red de redes a los contras de la misma. Yo pienso que las
virtudes de Internet sobrepasa todos sus males, pero me queda claro que
refleja como espejo cómo somos los seres humanos y si son sincero, no me
gusta lo que observo.